<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126</id><updated>2012-01-20T07:37:52.066+01:00</updated><category term='obama'/><category term='juicio'/><category term='justicia poética'/><category term='sudaca'/><category term='marjorie eljach'/><category term='madrid'/><category term='Berlusconi'/><title type='text'>Sin editor posible</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>26</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-8528558508280610778</id><published>2011-02-16T10:00:00.005+01:00</published><updated>2011-02-16T10:59:12.148+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='obama'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juicio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Berlusconi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='justicia poética'/><title type='text'>Berlusconi y las tres juezas: ¿justicia poética o futuro taquillazo del porno italiano?</title><content type='html'>Anoche me acosté pensando en Berlusconi, esta mañana me levanté pensando en Berlusconi y gracias a los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y tronos (que de los pobres nadie se acuerda porque en la crew celestial vienen a ser una especie de extras) NO SOÑÉ CON BERLUSCONI, y si no sucedió es porque, antes de dormir, yo recuerdo a todos los que prestan servicios celestiales para no tener pesadillas.&lt;br /&gt;En fin, que no dejaba de imaginarme cómo se está relamiendo don Silvio en estos momentos, sólo de pensar en las tres juezas que se ocuparán de lo suyo, nunca mejor dicho. Este gordito con toda seguridad ya ha hecho tres orgías en homenaje a cada una de ellas, las ha puesto a cantar y bailar reggaeton con la toga a la altura de la cadera y habrá ensayado su defensa frente a las tres jovencitas quinceañeras que han interpretado a las juezas en las juergas que se ha corrido (nuevamente, nunca mejor dicho) previas al juicio.&lt;br /&gt;Pero el gordito no sólo habrá ensayado su defensa en pelotas, con toda seguridad también habrá ensayado el obscenísimo gesto que hará a sus colegas al ver a las tres señoras, porque un hombre como él se debe a su público y ese gesto tiene, es una cuestión de honor, que superar con creces al que hizo cuando vio a la señora Obama.&lt;br /&gt;A estas alturas también el gordito se habrá reunido con sus colegas ejecutivos del porno italiano, para quienes a manera de hobbie ejerce como jefe de casting, porque sin lugar a dudas habrá visto una oportunidad de negocio en esa cabecita suya tan calenturienta y sabe que esta historia será el éxito cinematográfico de la temporada. Así que de justicia poética como dijo un periodista de RNE esta mañana, nada de nada, este incidente de las tres juezas no es más que otro capítulo en la vida de un hombre&lt;br /&gt;afortunado que hace lo que le viene en gana y que seguramente todas las mañanas escucha aquel merengue de Wilfrido Vargas que tan de moda estuvo en el Caribe en los ochentas: “Soy un hombre divertido, yo no sé lo que es tristeza”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-8528558508280610778?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/8528558508280610778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=8528558508280610778&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8528558508280610778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8528558508280610778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2011/02/berlusconi-y-las-tres-juezas-justicia.html' title='Berlusconi y las tres juezas: ¿justicia poética o futuro taquillazo del porno italiano?'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-7865134798377902509</id><published>2010-05-12T16:42:00.001+02:00</published><updated>2010-05-12T16:47:07.000+02:00</updated><title type='text'>Fantasmas en la Oficina</title><content type='html'>Llego a la oficina, peleo con la cerradura de seguridad de la puerta. Antes he tenido que dejar el café en el suelo porque ya en otras ocasiones me lo he tirado encima un par de veces intentando abrir sin suerte.&lt;br /&gt;Quito la alarma, enciendo las lámparas de la salita de espera, le doy a todas las luces necesarias del “bajo bien iluminado” y escucho voces. Me asalta entonces la paranoia esotérica que me ha surgido después de un año de estar leyendo novelas góticas sin descanso: “Aquí hay alguien”, pienso. Y claro, ese alguien ya sabe que yo sé que está porque según nuevos datos obtenidos de novelas góticas de este siglo, los espíritus escuchan tus pensamientos. Me digo entonces que habría podido pasar el resto de mi vida sin esa información porque ya suficiente tengo con saber que están pululando por ahí vigilando todo lo que haces. Finjo que no pasa nada. No es posible que esta oficina en la que todo es blanco y nuevo, modernísimo hasta el último detalle (excepto mi ordenador) tenga elementos de otro mundo pues con los ucranianos de desarrollo ya hay de sobra; pero la vocecilla sigue allí, con su sonido sordo como salido de una película de terror japonesa ¿Será la chica de la tele que viene a buscarme? ¿Saltará desde la pantalla del ordenador? Al menos no hay agua por ningún lado. La vocecilla de repente se altera y dice: “Si no va a hablar ¿para qué llama?, voy a cortar la comunicación” Proceso rápido y mientras pienso que este fantasma viene del más allá con exigencias y pataletas, veo una luz en mi bolsillo. Accidentalmente he marcado un número de teléfono de atención al cliente de mi operador y al mismo tiempo que yo intentaba pensar en la estrategia más adecuada para informar a los miembros del equipo de Gluly que nuestra oficina estaba “habitada”, la pobre operadora se desgañitaba al otro lado tratando de hablar conmigo.&lt;br /&gt;¡Se acabó el misterio! Hala, a meterme en el cuerpo el primer chute de nicotina y cafeína y a encender el ordenador que ninguna despeinada japonesa va a tratar de agarrarme por el cuello desde la pantalla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-7865134798377902509?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/7865134798377902509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=7865134798377902509&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/7865134798377902509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/7865134798377902509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2010/05/fantasmas-en-la-oficina.html' title='Fantasmas en la Oficina'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-1122860912189221370</id><published>2008-12-10T09:50:00.001+01:00</published><updated>2008-12-10T09:57:57.121+01:00</updated><title type='text'>Dulce Navidad</title><content type='html'>El año se termina y con el nuevo llegan los buenos propósitos, pero antes de las campanadas y del crítico momento en que nos atragantamos con las doce uvas, está la que considero la época más particular del año: la Navidad.&lt;br /&gt;La Navidad no sólo es particular por los problemas temporales, ya que la Iglesia Cristiana decidió ubicarla el 25 de diciembre aunque no coincidiera con el momento histórico del nacimiento de Jesús, sino por los sentimientos que genera en las personas.  Todos sonreímos, somos buenos, queremos hacer donativos, recoger regalos y ropa para los pobres y además comemos y compartimos comida como si se acercara el fin del mundo.  A mí todo esto me resulta curioso, quizá porque en mi familia no hay tradición navideña. De hecho mi madre cuenta que cuando yo nací, dieciséis años después de mi hermano, mi padre le sugirió poner un arbolito para que yo viviera la época en toda regla. Mi madre entonces se dio a la tarea de conseguir un árbol plateado de esos que vendían en almacenes Ley, colgarle bolas de colores y enredarle guirnaldas brillantes.  Dice Doña Graciela que una vez hubo finalizado, me invitó a entrar en la sala para contemplar su obra. Yo, que contaba dos años por aquel entonces, entré, le di un vistazo y salí a buscar una escoba.  Rápidamente me desplacé hasta el adminículo, lo agarré a escobazos y hasta que no rompí la última bola no me quedé tranquila. Y allí, por supuesto, murieron los intentos paternales por sembrar la semilla del espíritu navideño en una casa en donde nadie jamás le prestó mucha atención a las fiestas.  Posteriormente, y cuando ya era yo más consciente de lo que significaba la época del año, me dedicaba a escribir larguísimas cartas al Niño Dios pidiéndole todos los regalos posibles. Él solía ser bastante generoso pero lamentablemente nunca me traía lo que había ordenado, lo cual era una práctica bastante común pues a la mayoríade los chicos de mi barrio les ocurría lo mismo. Esto me ha llevado a pensar en que quizá la pérdida de la fe de algunos tenga que ver con las “incidencias” en los pedidos.  Por supuesto a todos la emoción de los regalos en la mañana del veinticinco nos hacía olvidar la lista, pero posiblemente aquello se quedaba en el inconsciente colectivo generando un malestar religioso – consumista. &lt;br /&gt;Cada uno supo la verdad sobre el Niño Dios casi al mismo tiempo y entonces todo cobró sentido, entendimos los problemas del correo, las disparatadas entregas que no coincidían con los productos solicitados, y la presencia de calcetines y ropa interior entre los regalos. Y lo que es mejor, el porqué de no recibir regalos de tíos y primos: nuestros padres los guardaban en el armario para entregarlos con los comprados por ellos y así darle a la mañana del veinticinco un toque de abundancia.  Al tema de los regalos se sumaba la cuestión mágico – religiosa con las aburridísimas novenas en casa de algún vecino, cuyo único atractivo era la comida.  A las novenas asistíamos con la expectativa de que se acabara pronto para dar buena cuenta de los pastelitos, caramelos y chocolates que iban a ofrecer. Evidentemente cada novena era valorada por el tipo de comida y no por la devoción de los que rezaban. ¡Ni hablar de aquella en que no se divisaban pasabocas por ninguna parte! La casa era vetada inmediatamente para el próximo año y los peregrinos tragaldabas del barrio sabíamos que allí ni pensar en volver.&lt;br /&gt;De todas las novenas a las que asistíamos la que más llamó nuestra atención fue la de las vecinas ricas de la esquina que estudiaban en un colegio bilingüe, pues todos los villancicos los cantaron en inglés así que los únicos que abrieron la boca fueron los dueños de la casa.  Además ellas y sus primas, que respondían a nombres como Mary Ellen y Peggy Sue, vestían jerséis de lana con renos y Papás Noel bordados en relieve, y vale que a Barranquilla en diciembre lleguen las brisas y que en su casa tuvieran el aire acondicionado central a tope, pero en el Caribe, pero aquello era el “no va más” del agringamiento.&lt;br /&gt;Ya de mayor me fui a vivir a Bogotá con mi hermana y su familia, que resultaron ser los más navideños del planeta y allí tuve experiencias memorables como las de ayudar a cocinar para sesenta personas, recibir regalos de parientes conocidos y desconocidos, y cantar bambucos o música llanera a la media noche, y claro, tuve una inyección de espíritu navideño a lo largo de mis cinco años de carrera universitaria, para finalmente volver a mis orígenes al casarme con el Grinch, pues mi marido considera que los adornos de navidad son una horterada, los anuncios de televisión de la época una manipulación descarada y abusiva de los sentimientos, y dar regalos una forma más de dejarse arrastrar por el consumismo pues ya podríamos dar regalos a los que queremos en cualquier época del año y no necesariamente cuando lo dicta una norma impuesta por la Iglesia y los comerciantes.  Así las cosas yo me libro de darle regalos, de adornar la casa, de gastar en electricidad más de lo necesario y de hacer una cena pantagruélica que representa esfuerzos físicos y económicos.  Sin embargo, la costumbre de catadora de alimentos navideños en casas de amigos y parientes la conservo intacta, después de todo, lo mejor que tiene la navidad es la exacerbación de los sentimientos proyectada en la abundancia de comida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-1122860912189221370?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/1122860912189221370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=1122860912189221370&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/1122860912189221370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/1122860912189221370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/12/dulce-navidad.html' title='Dulce Navidad'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-6391569309044396260</id><published>2008-11-01T11:45:00.002+01:00</published><updated>2008-11-01T11:45:51.762+01:00</updated><title type='text'>Lady Maleta</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt;Es el apodo con el que me bautizó mi marido, en ese entonces novio, cuando yo era directora de la biblioteca de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Universidad"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt;la Universidad&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt; del Norte y aprovechaba mis viajes a España para comprar libros que eran difíciles de conseguir en Colombia.&lt;br /&gt;Tenía yo dos maletas enormes del tamaño de un ataúd para obesos y las llenaba con tantos libros como les pudieran caber, consciente de que lo que pagara en exceso de equipaje sería inferior al precio de los libros en Colombia y que dicho esfuerzo merecía la pena porque haría feliz a muchos profesores e investigadores de la universidad, que esperaban con ansia el material bibliográfico que yo llevaba.&lt;br /&gt;No obstante la felicidad de los usuarios era directamente proporcional a la amargura de mi pareja, quien cada vez que me veía llegar cargada sentía fuertes retortijones de estómago porque sabía que él sería quién tendría que bajar las maletas desde un cuarto sin ascensor, meterlas en el baúl del taxi y arrastrarlas hasta el puesto de facturación.&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo y el trasiego entre aeropuertos me di cuenta de que el título nobiliario otorgado por mi novio era válido también para cierto número de féminas que andan por el mundo con un gran número de maletas que no llevan exactamente libros.&lt;br /&gt;Mi hermana por ejemplo, fanática de los plátanos maduros y que siempre se quejaba de que en Bogotá no podía preparar plátanos pícaros porque con el frío no alcanzaban el punto de maduración, cierto día mientras estaba de vacaciones en Barranquilla tuvo la maravillosa idea de llevarse una caja llena de plátanos cuasi podridos que facturó rápidamente por temor a que su marido, poco dado a andar llevando comida de un lado a otro y mucho menos en un avión, se diera cuenta de lo que ella había colado entre el equipaje.&lt;br /&gt;Al llegar y mientras esperaban las maletas frente a la cinta mi cuñado vio salir un solitario plátano que parecía haber sido agarrado a zapatazos durante el vuelo,  y él que no es ningún tonto supo inmediatamente a quién pertenecía aquella cosa fétida que supuraba una especie de baba blanca.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;En silencio y sin dirigir si quiera una mirada compasiva a su consorte echó a rodar su equipaje de mano y salió dignamente del área.  Mientras tanto mi hermana contemplaba tres purulentos plátanos más ante las caras de espanto del resto de los pasajeros, para finalmente ver salir una caja de cartón húmeda que había estallado durante el vuelo y por supuesto había quedado en un estado lamentable.  Ella, como si fuera algo de lo más normal, fue abrazando uno a uno sus platanitos y los restos que quedaban en la caja.  Pero la pesadilla de mi cuñado todavía no había terminado porque no hubo un solo taxi que quisiera parar y llevarlos a su casa, pues ante la visión de mi hermana abrazando siete plátanos podridos y el olor que despedía, los taxistas sólo atinaban a decir: “Señora, ¡usted apesta!”.&lt;br /&gt;Sin embargo ella no daba su brazo a torcer y no cedió hasta encontrar un taxi que los llevara luego de exigir que ya que tenía que soportar su olor,  por lo menos tirara los plátanos.&lt;br /&gt;En otra ocasión una conocida mía, caribeña residenciada en las Islas Canarias, quiso ofrecerle a su marido un típico desayuno costeño de yuca con suero, y no tuvo mejor ocurrencia que empacar en su maleta una botella de vidrio que contenía un litro de suero que con la presión estalló y alborotó a todos los perros del aeropuerto.  Llegaron los guardias civiles, la hicieron abrir la maleta y allí estaba regado el líquido blanquecino cuyo olor ácido tenía ladrando como locos a los pastores alemanes.   Los guardias horrorizados ante tanta fetidez preguntaban qué era aquello mientras ella entre lágrimas intentaba explicar cuál era la naturaleza del suero costeño: leche cortada con sal.&lt;br /&gt;Por supuesto en los aeropuertos puede suceder cualquier cosa pero lo más exótico que he tenido oportunidad de ver ha sido una maleta llena de Lisa seca empacada al vacío que sorprendió tanto a los que hacíamos la fila como al agente de aduanas.  La portadora de semejante contenido ante la peste que desataron casi veinte kilos de pescado sólo tuvo a bien decir en legítima defensa: “A mí me dijeron que esto empacado así no olía ¿y ahora qué voy a hacer con mi ropa?”.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Esta pregunta por supuesto indignó al agente aduanero, que no sólo estaba furioso porque él también iba a quedar marcado por aquel aroma sino porque tamaña pregunta tan estúpida sólo tenía una respuesta posible y él atinó a darla:  “Vea doña, veinte kilos de Lisa huelen porque huelen, pero ése no es el problema, la cuestión es ¿usted para qué lleva tanto pescado? ¿Cuáles son sus planes al introducir esa cantidad en un vuelo comercial?”.  Seguramente la señora no sabía que uno de los elementos más peligrosos de transportar es el pescado porque si se llega a descongelar los gases que emite pueden envenenar a la tripulación y al pasaje entero.  De hecho un conocido mío que es piloto de carga siempre sostiene que es preferible transportar explosivos o culebras antes que pescado.  &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt;No les quepa la menor duda de que en el caso “Lady Maleta llena de Lisa” la situación pasó a&lt;br /&gt;mayores y la pobre mujer no pudo viajar por ser considerada sospechosa de terrorismo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Eso lo supimos después porque antes de ser detenida los que hacíamos la fila estábamos más preocupados porque nuestras cargas de dulce de leche, que dicho sea de paso, ahora es utilizado para fabricar bombas caseras, no fueran consideradas también elementos de alto riesgo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt;Después del incidente con el pescado pude ver también como a una señora peruana en el aeropuerto de Barajas un guardia civil le preguntaba la razón de traer tanto pollo a España, nunca supe que contestó ella pero lo cierto es que alcancé a contar unas quince pechugas cuando pasé lentamente por su lado con la clarísima intención de conocer las razones de su detención.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:Arial;color:#333333"&gt;Con el tiempo he ido reduciendo al máximo lo que llevo en mis maletas, intento sólo empacar lo necesario y evitar que la nostalgia alimenticia me juegue una mala pasada, sin embargo en mi reciente viaje a Suecia no pude evitar traer la comida típica de Gotland más con el objetivo de hacerle una broma a un amigo que con la intención de sentarme a disfrutarla, pescado podrido, eso sí, enlatado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-6391569309044396260?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/6391569309044396260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=6391569309044396260&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/6391569309044396260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/6391569309044396260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/11/lady-maleta.html' title='Lady Maleta'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-8155493115509416201</id><published>2008-09-25T23:53:00.004+02:00</published><updated>2008-09-26T12:36:30.821+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='madrid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sudaca'/><title type='text'>Sudaca</title><content type='html'>Querida Diana: No te alcanzas a imaginar este periplo. Si me pidieras que lo definiera en una sola palabra ésa definitivamente sería “inenarrable” dado el cúmulo de experiencias vividas en tan corto tiempo y mi incapacidad para decirlo todo en una sola carta, sin embargo intentaré contarte los hechos más relevantes para que te hagas una idea así sea vaga de lo que me ha sucedido últimamente en este país que comenzó cuando el agente de aduanas leyó mi nombre en el pasaporte, Catherine Eljaieck, al que tú estás acostumbrada y que te parece de lo más normal, pero querida, ir por el mundo con un apellido árabe y un pasaporte colombiano puede resultar cosa complicada, porque claro, te miran, te vuelven a mirar y luego te preguntan: “ ¿Y este apellido de dónde es?”. Y yo contesto -con vocecita de niña de cuatro años- :“Sirio”, mientras me trago la saliva, cuando en realidad por dentro estoy gritando: “Señor, se lo juro, yo no soy ni terrorista ni narcotraficante”, pero ya sabes cómo soy, no deja de pasárseme por la cabeza que el guardia civil en secreto está pensando “ésta debe de ser el contacto entre los narcos colombianos y Al Qaeda”, cuando en realidad está ante una alegre becaria que viene a hacer un máster.&lt;br /&gt;Pero ésa no es la primera parte de la historia querida mía, la primera fue salir de Colombia donde la pesadilla comenzó en la fila del consulado para pedir el visado, porque como tú bien sabes los colombianos necesitamos visado hasta para ir a Venezuela que queda prácticamente cruzando la calle. Aunque debo decirte que los españoles son más afables que los gringos, porque al menos no te cobran ni por la llamada para pedir la cita ni por la cita en sí, quizá sea porque tienen un cancerbero detector de tránsfugas; así como te lo digo, en el consulado de España en Bogotá el que más poder tiene es el portero que ocasionalmente sale a mezclarse con los mortales y le suelta a algún feo mal vestido de la fila un:“Señor, ya se le ha dicho que no se le va a dar el visado, no insista”. Y yo ahí, muerta del susto, porque alrededor de sacar un visado en Colombia hay muchos mitos, por ejemplo, ir bien vestido, no muy maquillada en el caso femenino que eso da muy mala impresión, pero lo más importante, no hablar con nadie porque te están observando ¿y qué tal que crean que vienes con el feo al que le van a negar el visado? Yo por supuesto me cuidé de no preguntar la hora, no quejarme del frío a las seis de la mañana y mucho menos de conversar sobre nimiedades, y tú que me conoces bien, sabes que soy bastante dada a hablarle hasta a las piedras.&lt;br /&gt;Ya cuando me dieron el visado, salir del país fue toda una aventura, sobre todo porque pasé por alto el undécimo mandamiento: “No decirle a nadie que te vas”. Y por supuesto me empezaron a llover encargos. En casa se aparecieron personas que nunca había visto con todo tipo de regalos para parientes en Málaga, Coruña, y pueblos que ni siquiera tienen código postal. A mí me dio vergüenza negarme, así que acabé con tres maletas y la consabida paranoia porque ¿qué tal que el encargo llevara algo de más? ¿Qué tal que entre tanto dulce de leche hubiera cien gramos de quién sabe qué? Cuando mi hermana y mi cuñado se enteraron se pusieron histéricos, sobre todo porque una de las encomiendas la encontraron altamente sospechosa, eran fotos de flores para el amigo de un amigo de un amigo y cuando el hombre me las entregó a mi cuñado le entró la cosa y no dejaba de repetir que yo estaba loca porque las drogas a través de un proceso químico las ponían en las fotos. Y yo obviamente, me pasé los cinco controles del aeropuerto con las fotos en la mano enseñándolas a cuanto policía encontré por el camino, por si acaso.&lt;br /&gt;Sin embargo lo peor no fue eso, lo peor fue que yo viajaba por una aerolínea norteamericana que hacía escala en Nueva York. Naturalmente había que llevar la maleta envuelta en plástico para evitar contratiempos desagradables, pero como el tercer mundo es como Dios lo hizo, mientras hacía la fila para envolver la maleta se fue la luz en el aeropuerto y todo el mundo entró en pánico, los gringos de la aerolínea dijeron que ni maletas forradas ni nada y que todo el mundo a facturar, entonces más miedo, porque recientemente a un ingeniero colombiano en Méjico le habían cambiado la maleta por una llena de heroína y había estado preso cinco meses en una cárcel de Tijuana. Mi hermana entonces se alió con todas las madres de unos caleños que se iban de Erasmus y empezaron a ordenar que todos nos tomáramos una foto con la maleta, porque “la foto con la maleta fue la prueba reina que salvó al ingeniero de la cárcel” gritaba mi hermana con tono de Policarpa Salavarrieta ante el pelotón de fusilamiento, pero las maletas ya habían sido facturadas y los de la aerolínea no las dejaban pasar de nuevo para la foto y se montó un lío de la madona porque mi hermana gritaba que aquello era un complot urdido entre American Airlines y el gobierno norteamericano, las madres se alebrestaron gritando que pobres sus hijos presos en cárceles de Estados Unidos, los gringos trajeron a la policía, las madres agarraron a los policías a carterazos y los avergonzados estudiantes aprovechamos para huir más asustados por la furia de las madres que por las consecuencias de las maletas sin forrar.&lt;br /&gt;Y ahí estábamos, en el primer control de policía donde te comienzan a preguntar cosas como: “¿Cuánto dinero lleva? ¿De dónde lo obtuvo?”. Y si tienes zapatos o botas de plataforma y además están nuevas serán tu perdición porque primero los pesan y si les parece que pesan más de la cuenta los pinchan, los rajan, los asesinan y yo, a punto de llorar porque las botas eran Prada y yo estuve ahorrando durante dos años para comprármelas por ebay así ya estuvieran pasadísimas dos temporadas. Pero no te confundas, los hombres que van demasiado bien vestidos y sobre todo aquellos que llevan un anillo o una cadena de oro lo tienen más complicado porque de repente se ven ante un educadísimo policía que les pregunta “¿Me permitiría usted hacerle una radiografía?”, tal y como si te preguntaran”¿Me permitiría usted hacerle una foto?” Y el hombre qué va a hacer, o lo permite o lo permite. Ya en el avión tuve que olvidarme de la dieta, nada de contar calorías ni porcentajes de proteína o de hidratos de carbono. No señorita, dentro del avión toca comer de todo porque el que no come es inmediatamente reconocido como sospechoso pues puede llevar algo en el estómago. Te juro que identificarás al que viaja por primera vez porque aparte de estar muerto del susto se come lo suyo, las sobras del de al lado, pide más y lleva patatas con coca cola. Ése es el que suele dejar el baño todo perdido porque después de la sesión pantagruélica a la que se ha sometido, en la primera turbulencia va y vomita hasta el desayuno de la primera comunión. Finalmente, después de diez horas de vuelo, dos pésimas películas y el cuerpo agarrotado como consecuencia de la silla de la clase turista, el avión aterrizó, llegué a Barajas, pasé el susto del control de la policía, recogí la maleta y de repente estoy en la calle, perdón, ¿eso es todo? ¿Nadie me va a revisar la maleta? Porque después de tanto sufrimiento yo no sólo sentía la necesidad que me revisaran la maleta, tenía además ganas de exigir radiografías, interrogatorios y meticulosos exámenes de los orificios de mi cuerpo. Pero no pasó nada. Ahí estaban esperándome y no ocurrió nada más extraordinario que tomar un taxi rumbo a la que sería mi casa temporalmente.&lt;br /&gt;Al día siguiente di inicio a lo que llamo “el proceso de adaptación a la vida madrileña” que comienza por el idioma, porque los “sudacas” –como nos llaman aquí no exactamente de forma cariñosa- y los españoles, parece que sí, pero no hablamos el mismo idioma. Por ejemplo Diana, una cosa tan simple como ir a un bar y preguntar dónde queda el baño, pero es que allí no hay baño, y uno reventándose hasta que descubre por azar las palabras “servicio” y “aseo”. El “carro” se llama “coche” el “sidi” se llama “cedé”, “video” se dice “vídeo”, “dividí” se dice “deuvedé”, y el “computador” se llama “ordenador”. Además aquí se dan dos besos, no uno, y mientras te adaptas al nuevo lenguaje corporal vas dejando al besador con la cara en el aire y pasas por mal educada.&lt;br /&gt;Después de dos semanas de aprendizaje al mejor estilo de “My Fair Lady”, decidí comenzar a buscar piso, y no te vayas a creer que es tarea fácil, para eso uno necesita de un amigo español porque con el acentazo colombiano no hay quien le alquile a uno nada por la vieja y conocida costumbre sudamericana de alquilar un apartamento donde caben dos y meterse diez a vivir. Así que Paco, un compañero del máster me arregló las citas, y yo listado en mano comencé mi peregrinar para ver el “piso amueblado para entrar a vivir”, y con esa ilusión de casita nueva llego a lo que elegantemente he optado por llamar el cuchitril contemporáneo de donde hay que salir para pensar y tienes que leer el periódico siempre doblado porque como lo abras se te cae la lámpara que compraron donde los chinos. Seguí peregrinando y me encontré con el “apartamento reformado” que, te aseguro que era la habitación del abuelo y no se sabe cómo le sacaron una puerta al pasillo. Yo no veía la cocina por ninguna parte y cuando pregunté, ¡ahí estaba!, una puerta que parecía pintada a mano por mi sobrino y que cuando la abrieron me hizo evocar las maravillas del minimalismo: un fogón diminuto, una estantería y una lavadora vertical, que dicho sea de paso yo nunca había visto en mi vida y que me dejó obnubilada, en ella cabían, una camiseta, dos bragas, y un sujetador. ¡Era la casa de la “Barbie Pobre”!&lt;br /&gt;Continué ya más por curiosidad que por necesidad y visité algo que en nuestro país no existe: el “bajo bien iluminado”, una suerte de ataúd con dos bombillas, perfecto para maníacos depresivos, porque nunca verán la luz del sol y se suicidarán más pronto de lo que pensaban. Éste seguro que venía con póliza funeraria incluida pero me abstuve de preguntar.&lt;br /&gt;Ya acostumbrada visualmente al hecho de que en Madrid cualquier hueco con tres bombillas es dignamente llamado piso y pasada la sorpresa inicial por el monto de los alquileres, me decidí resignada a continuar mi peregrinar de persona terca que insiste en vivir en una zona céntrica y cuando recibí la noticia de un piso en el barrio de Salamanca por 550 euros me entró la desconfianza, no obstante saqué dinero del banco por si acaso se tratase de una oportunidad. Y efectivamente lo fue, aunque al llegar lo primero que me golpeó fue un cierto olor a cadáver dentro del armario logrado con esfuerzo por el habitante anterior, seguido por la suciedad de las paredes digna de una fotografía forense y las dos alfombrillas fétidas del baño pegadas con premeditación y alevosía, de las que en ese momento ignoraba el esfuerzo que me iba a costar arrancarlas. Pero visto lo visto el sitio tenía posibilidades y en mi mente de “Bricomanía” no pude evitar imaginarlo pintado, amueblado y listo para estrenar. Le entregué al dueño la señal y lamenté la cara de pena de la chica que se había quedado afuera esperando porque me había cedido el turno, aunque la culpa por haberle arrebatado su tesoro se me esfumó después de tres días de limpieza exhaustiva de los cuarenta metros cuadrados que amenazaba con no terminar nunca, de no ser por la ayuda providencial de dos amigas que se sumaron a mi cruzada por la búsqueda del cadáver que aromatizaba mi futuro hogar.&lt;br /&gt;Pues ya estaba lista, conseguí piso en Salamanca y toda clase de bichos que iban desde una yonqui hasta la típica ancianita cotilla de pasillo. Lo de la yonqui ya es un clásico, extremadamente flaca de un metro sesenta y cinco, con los ojos muy azules y sumamente maquillados, sube y baja por el ascensor más veces al día que si trabajara pinchando los botones y de vez en cuando le dice a algún vecino lo fuerte y lo bueno que está para rematar con un: “Ya no sé cuándo fue mi último polvo”. Al que le toque el halago lo hace salir despavorido porque la pobre da grima, aunque después de verla sentada tres noches seguidas en el portal en compañía de una cervecita solitaria no se puede evitar sentir lástima por ella. Le sigue en orden de importancia un ser al que he llamado cariñosamente “El hombre que eructa” porque nunca le he visto el rostro ni sé de dónde provienen los sonidos, pero lo indiscutible es que sus eructos estentóreos son tan poderosos que en cierta ocasión los obreros que hacían una reforma en la cocina del 5A apagaron el taladro para exclamar: “¡Tío, córtate un poco!”. “El hombre que eructa” hace lo suyo unas siete veces al día y si no se toma unas pastillas de Flatoril es porque no quiere o porque sencillamente le encanta hacer las veces de banda sonora del edificio. Luego está “La gorgoritos”, soprano coloratura bautizada así por mi vecina María Antonia, a quien le encanta la ópera como a mí pero quien al igual que yo no tolera ser despertada por Lucia di Lamermoor a las ocho de la madrugada de un domingo, sobre todo cuando hemos sido torturadas por la dominicana del tercero hasta más allá de la media noche, hora en que a la criatura se le da por hablar por teléfono con todos sus amigos de Santo Domingo y con la clarísima intención de que se entere todo el edificio, porque sea invierno o verano ella habla sacando su cabezota por la ventana. A santo de qué, no sé, quizá se trate de una cura para las arrugas. Si me la encuentro en el pasillo le preguntaré y te lo haré saber. Pero la cosa no termina ahí mi querida amiga, termina cuando Celia, chica gallega que trabaja como teleoperadora en horarios disparatados, sale como una loca y trata a la dominicana de tercermundista y hortera para posteriormente amenazarla con la policía. Celia es mi heroína, la histérica que yo quisiera ser sobre todo en momentos cuando “Los estilistas DJ” de la peluquería del bajo ponen música electrónica a todo timbal o cuando las nenotas del segundo encienden el karaoke un lunes a las 11:30 pm. Y estamos en el barrio de Salamanca, lo cual me hace preguntarme en numerosas ocasiones, si así es Salamanca ¿cómo será la vida en Lavapiés o en la Latina? No descarto que se trate de este edificio en particular y que el conjunto de personajes peculiares se deba a su condición cósmica. Pero si ya el edificio es especial y conseguir el piso fue una guerra contra el tiempo, lo mejor de la vida en Madrid es la insólita experiencia de hacer la compra en el supermercado “Día” del cual soy una fiel cliente a pesar de la mala hostia de sus dependientas, mujeres que nunca sonríen y que parecen ser seleccionadas por su habilidad para matar a un perro de un regaño, gritar a los clientes y no saber dónde están los productos que uno necesita cuando pregunta por ellos. Lo del “Día” es que tiene mucho pecado porque hasta las dulcísimas dependientas sudamericanas se transforman una vez se ponen el uniforme rojo que parece venir con grito al cliente incluido, así que yo voy en silencio, no pregunto por nada, compro lo que haya, y siempre llevo suelto porque intentar pagar con un billete de cincuenta euros puede convertir tu vida en un infierno.&lt;br /&gt;No obstante yo creo que para nosotros los “sudacas” lo más complejo del proceso de adaptación es ir al médico. ¡Ah la consulta médica!, lugar pleno de emociones para el paciente y no necesariamente relacionadas con los diagnósticos sino con el acelere. Ya sabes que como buena militante de las filas de hipocondríacos del planeta, siempre tengo mi médico de cabecera allá donde vaya, así que localicé el mío, llegué a la consulta, tomé mi número de turno y entré y salí pitando. Así tal cual como te lo estoy contando, ocurrió en una tarde en la que al llegar a las cinco en punto y tomar el turno diecisiete pensé que de allí saldría a las nueve de la noche, pero no, treinta minutos después estaba fuera porque el médico hablaba a toda velocidad y claro, si él habla así a ti te da la sensación de que tienes que hablar igual, de modo que vas y le cuentas a los trancazos lo que te duele, él no te toca, no te mira, no te ve la cara, se limita a rellenar una ficha y a arrojarte encima la orden de los exámenes de sangre y la radiografía. Yo, como dicen aquí, quedé flipando.&lt;br /&gt;De manera, querida Diana, que pasadas las primeras sorpresas hay que adaptarse si se quiere hacer parte de la ciudad, y la primera lección en el proceso de adaptación es respetar la silla de los ancianos y los discapacitados en el metro y en el autobús, pero sobre todo, lo más importante en el proceso para el caso de los hombres sudamericanos, es no sucumbir a su vena caballerosa y cederle el asiento a una mujer en el transporte público porque cuando lo haga sabrá lo que es el desprecio y conocerá la cara de una mujer indignada, pues no sé por qué extraña razón a las mujeres mayores de Madrid les ofende que un hombre les ofrezca el asiento, quizá porque les hace sentir viejas o quizá porque les hace sentir débiles, pero tengan la edad que tengan, estén embarazadas o con las piernas a punto de reventar, siempre dicen que no. Lo cual me lleva a pensar en cierta amiga mía que se quejaba de que en esta ciudad no ligaba nada y de repente una noche en que estoy con ella en una discoteca se le acerca un hombre simpático en plan “estudias o trabajas” y ella sin medirse y como víctima de un reflejo le suelta en un tono poco amable: “Apártate tío que si no lo haces te doy una hostia”.&lt;br /&gt;En fin, más allá de los personajes agresivos que siempre tienen prisa, hay otros que se lo toman con mucha calma, los ancianitos que pasan sus tardes embebidos mirando las obras. La primera vez que los vi pensé, “Bueno, ¿cuál será la razón antropológica de este hecho sin precedentes?” y deduje que esas personas mayores de jóvenes seguramente habían construido sus casas y sabían mucho del tema, hasta que en todas las obras siempre veía a alguno gritando: “¡Jo, que la paré no está recta!” y concluí que ver obrar es el pasatiempo geriátrico nacional.&lt;br /&gt;Como habrás notado a estas alturas de mi carta, me he dado a la tarea de observar, tomar atenta nota y aprender. Y de todo lo que he aprendido aquí lo que más me ha gustado es lo del café porque la primera vez que llegué a un bar a las nueve de la mañana muy en ayunas e ingenuamente pedí un tinto, el camarero me miró con cara de “Esta tía tiene mucho vicio” y a mí se me quedó la cara de piedra cuando efectivamente vi ante mí un tinto, que no era el café americano que me tomaba todas las mañanas. Y ya que más daba, no iba a entrar en detalles etnolingüísticos, me zampé el vino tinto y me fui a mi clase de diez dándome bandazos contra las paredes. Luego con el tiempo fui aprendiendo las sutilezas de pedir café en este país: café solo, café cortado, café americano, manchado, corto de café, largo de café, café bombón, solo con hielo y lo mejor, en vaso o en taza, o lo que sigue, con la leche caliente o templada, desnatada o entera, descafeinado de sobre o de máquina.&lt;br /&gt;Sin embargo y pese a los mil programas de telebasura en los que investigan la vida amorosa de los famosillos hasta la vergüenza, pese a los nuevos códigos de comportamiento que hay que aprender y pese a la agresividad de sus habitantes, Madrid tiene cosas maravillosas más allá de sus museos y de su aspecto monumental, pequeñas sorpresas que uno encuentra a su paso y que jamás verá en su ciudad como un mendigo que solía pedir dinero en Gran Vía con un cartel que decía “Soy un actor de cine alemán y quiero ir a Suecia” o un pequeño aviso que había en una tienda de discos y que aclaraba a la clientela “Todas las películas de Emir Kusturica agotadas”. Eso yo nunca lo veré en Colombia y por si acaso me llego a sentir triste y deprimida víctima de la trampa de la nostalgia, me divierto yendo al bar y pidiendo un café con leche corto de café, con la leche desnatada, mitad templada y mitad caliente, en taza y con sacarina. Y si la camarera me suelta un sarcástico “Perdona bonita”, yo me siento muy halagada porque cada vez que alguien me lo dice en el tono en que me lo diga a mí me sube la autoestima.&lt;br /&gt;Dale recuerdos a todos de mi parte, dile a las chicas que aquí por treinta euros puedes tener un Louis Vuiton o un Carolina Herrera que en nada se diferencia del original excepto en el precio, que hay unas librerías paradisíacas y la cartelera es tan amplia que parece un festival de cine permanente.&lt;br /&gt;Nos vemos el próximo verano, espero tu visita con ilusión, me muero de ganas por ver tu cara cuando recibas los primeros aromas del metro en verano.&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo&lt;br /&gt;Catherine&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-8155493115509416201?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/8155493115509416201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=8155493115509416201&amp;isPopup=true' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8155493115509416201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8155493115509416201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/09/sudaca.html' title='Sudaca'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-2946690546605138057</id><published>2008-07-14T10:17:00.013+02:00</published><updated>2008-07-15T17:53:28.733+02:00</updated><title type='text'>Oportunismo literario</title><content type='html'>Pese a haber cursado una carrera de Estudios Literarios y ser fanática de escribir infumables y soporíferos ensayos, muchos de los cuales no se han publicado quizá por ser demasiado "ladrilludos" y aburridos, en este blog nunca he abusado de la confianza de mis lectores tanto como para someterlos al espantoso tormento de colarles por la derecha alguno de mis trabajillos aprovechándome de que me visitan con la ilusión de pasar un rato agradable y de reírse unos minutos. Sin embargo he estado tentada de hacerlo, pues bien pensado, ya que tengo unos lectores asiduos, podría de vez en cuando meterles el gol y hacerles leer una que otra cosa aburrida. Pero no, mi nobleza me lo impide. Tanto que he decidido hoy dedicar este "post" no al estudio de una obra literaria sino a algo que he llamado el "literato de ocasión" y que se merece en sí mismo un ensayo antropológico - social que lo eleve a la categoría de miembro de una&lt;br /&gt;tribu urbana a la que llamaremos la de los "oportunistas literarios" o en inglés y para hacer más global la cosa "literature fashion victims".&lt;br /&gt;Podemos además dividirlos en categorías: poetas, novelistas, ensayistas y profesores de literatura. Aquí también podría encajar algún que otro periodista con ínfulas de escritor o de cronista.&lt;br /&gt;Los poetas usualmente suelen ser de medio pelo (antes yo encajaba en esta categoría pero desde que decidí dignamente retirarme de las filas de los que "cometen poesía" por mala poeta, ya no cuento) pero con ínfulas de diva. El divismo es igualmente aplicable a hombres y mujeres, que van de dioses creyéndose sumamente importantes en el panorama literario global, así ni un solo editor relevante haya publicado sus libros. A la cuestión divina hay que sumarle por supuesto la cosa "erótico-festiva", porque el divo o diva del momento se siente además objeto de deseo. Todos quieren meterse entre sus sábanas. Aclaración: lo erótico festivo puede ser imaginario o real de acuerdo con la patología psiquiátrica del poeta.&lt;br /&gt;Los novelistas suelen ser más discretos en lo que se refiere a su condición divina, reservada a los poetas dado que su oficio es más elevado por "recrear los sentimientos con la palabra" y de suyo más cercano a un dios, mientras que el novelista es un ser banal, narrador de historias que pueden o no ser atractivas al lector, aburrido en ocasiones, tener problemas estructurales o simplemente ser un pésimo escritor que contó con la suerte de ganar un concurso arreglado previamente o con un negro que rápidamente escribió sus textos por encargo.&lt;br /&gt;Lo de los negros todo el mundo lo sabe, se comenta en páginas web de editores o de los mismos negros que han decidido echar al agua a cuanto presentador de televisión, actriz porno, protagonista de reality show o cualquiera perteneciente a la fauna del glorioso mundo de las editoriales multinacionales, conscientes de que muchos lectores sucumbirán a la tentación de los talentosos neo-narradores.&lt;br /&gt;Los ensayistas no tienen presa mala, y sí más pecado que los dos anteriores porque su condición misma de ensayistas literarios les permite hablar de lo divino y lo humano, y así no sean expertos en el tema que les ocupe en el momento, la bula se da por descontada, como en el caso de los profesores de literatura o de los periodistas, más cercanos a lo actual en el panorama literario, con su propia perspectiva cada uno pero con un halo de seriedad implícita que les da su profesión. El que mira el toro desde la barrera y no se atreve a pillarlo por los cuernos, el que hace el trabajo sucio que alguien tiene que hacer y que en algún momento decidió que trabajo sucio es cualquier cosa, desde hablar de Rimbaud, pasando por Fernando Vallejo, pero tonteando con Virginia Woolf no sin antes escribir un tratado sobre el Marqués de Sade (a esta categoría pertenecí yo algunos años hasta que me planté en el siglo XII y de allí ya no salgo, pero acúsome padre porque he pecado, no me avergüenzo de ello, ahora tengo material para escribir este post).&lt;br /&gt;Muy bien, una vez hechas las descripciones de los elementos y habiéndome confesado culpable, ahondaré sin más en la naturaleza del oportunismo literario y la ilustraré con el ejemplo de una situación que viví cuando era bibliotecaria.&lt;br /&gt;Cierto personaje caribeño con prestigio en el panorama literario local (aunque insista en su importancia paneuropea en el mundo de las letras porque ha leído sus poemas en cuanto encuentro literario se ha hecho invitar a punta de lobby, gestión de sí mismo y cibernauta insistencia gracias al poder de la red) se presenta en mi oficina de la dirección a ofrecerse para dictar una conferencia sobre Tolkien, escritor que en ese momento se había puesto de moda gracias a la reciente fiebre de "El Señor de los Anillos". Ése fue mi primer contacto con el oportunismo literario. Me quedé de piedra porque había que tenerlos bien puestos para que alguien que ni siquiera hablaba inglés y que de Tolkien se habría zampado cuatro o cinco artículos bajados de Internet, que no tenía la más mínima idea de las mitologías del norte de Europa, y que no era lingüista, soltara con aquella frescura semejante oferta, ¿qué iba a ser aquello? ¿una transcripción de la Wikipedia con citas de "El Hobbit"?&lt;br /&gt;Aunque la indignación me cegó, me contuve, no dije ni sí ni no, pero con el tiempo me he arrepentido de no haber aceptado la oferta. Me perdí una gran oportunidad de desternillarme de risa y luego escribir un artículo más venenoso que éste.&lt;br /&gt;Por mi oficina de bibliotecaria en aquel entonces pasaron muchos "oportunistas literarios" o "literature fashion victims", como queramos llamarles, haciendo ofertas irresistibles sobre el premio Nobel del año, el poeta cuyo aniversario se celebraba o sencillamente el escritor de moda entre las señoras bien. Confieso que en un momento dado sentí envidia no sólo por la capacidad creadora de aquellos personajes sino por su velocidad para escribir un ensayo o conferencia sobre un tema coyuntural. Desde luego algunas personas van por el mundo creyendo que pueden hablar de cualquier tema, pero claro, éstas están seguras de su omnisapiencia porque no falta el que los invita a paneles, debates o mesas redondas para hincarle el diente a lo que se le venga a la cabeza en el momento. Así las cosas, en encuentros de escritores o ferias del libro, uno se tropieza con las mismas personas hablando un año de la obra de Eduardo Mendoza, al año siguiente de novelas de caballería, al siguiente de literatura gótica y al siguiente de Catulo. No hay fronteras, el cielo es el límite.&lt;br /&gt;Lo anterior me lleva naturalmente a preguntarme ¿es que la condición de escritor le imprime al mismo tiempo al individuo la condición de experto en cualquier tema literario? ¿es acaso la condición de escritor un pase VIP para ir ofreciendo sus servicios de conferencista sobre cualquier asunto en el mundo de las letras? Eso sin contar con los que hablan con propiedad sobre política, música, artes plásticas, teatro o cine.&lt;br /&gt;Entiendo que toda actividad que está sujeta a la opinión del público sea inevitablemente despellejada por cualquiera, pero esto, que antes me molestaba en las personas comunes y corrientes que son simplemente espectadores, llegué a entenderlo con el tiempo. Un espectador paga por ver un espectáculo o leer una obra literaria, y en la dinámica coste - beneficio, el espectador tiene derecho a despotricar o a alabar, a fin de cuentas ha pagado por ello. No obstante ir de experto en cuanta disciplina, artista, escritor, payaso o saltimbanqui esté de moda, dando charlas con pretensiones semiológico - existenciales y sobre todo cobrando por ello, va más allá de mi tolerancia. Sí, tener "cultura de mosaico" es inevitable en este siglo; sí, yo también he pecado; sí, ahora tengo este blog en el que desfogo mis frustraciones, hago confesiones y critico hasta el gato del vecino. Sí, me ha llegado el momento de desquitarme de todos aquellos que me han torturado con sus interminables conferencias, artículos y ensayos copiados de Internet, pegados en un archivo de Word y posteriormente leídos con circunspección en encuentros literarios o publicados en revistas aparentemente especializadas.&lt;br /&gt;Me quedo con aquellos divos y divas que prefieren hablar sobre sí mismos, darse bombo y dejar en evidencia su egocentrismo. Al menos su actitud pone de manifiesto la honestidad de alguien que se prefiere antes que a los demás. Así sólo hace el ridículo como un narcisista y no como un sabelotodo experto en nada.&lt;br /&gt;He llegado a una edad en la que ya no aguanto a los oportunistas literarios y en la que las conversaciones sobre la obra de tal o cual fulano de moda en mí han quedado reducidas a un "me gusta" o "no me gusta". Prefiero, como decía Marino Troncoso, mi profesor de Introducción a la Literatura, pensar la obra de la cintura para abajo. Al fin y al cabo la primera lectura, el intuitivo y visceral acercamiento al texto o a la obra de arte, es el que te da el golpe de gracia. Lo demás son rollos teóricos válidos para aquellos que cobran por palabra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-2946690546605138057?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/2946690546605138057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=2946690546605138057&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/2946690546605138057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/2946690546605138057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/07/oportunismo-literario.html' title='Oportunismo literario'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-7374752317975841954</id><published>2008-06-25T16:39:00.009+02:00</published><updated>2008-07-04T16:04:29.385+02:00</updated><title type='text'>YO ENVIDIO</title><content type='html'>Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la envidia se define como: "Tristeza o pesar del bien ajeno. Emulación, deseo de algo que no se posee". Y ahora me pregunto yo ¿eso que tiene de malo? ¿es realmente un pecado la envidia? ¿cuál es la razón de que sea mal visto envidiar o desear cosas? Según los budistas dado que la causa del sufrimiento es el deseo, hay que suprimir el deseo. Precepto que evidentemente no se ajusta a aquellos que fuimos educados en la tradición judeo-cristiana gracias a la cual introyectamos el concepto de que a este mundo se viene a sufrir, porque la vida es sufrimiento. Por ese sufrimiento en esta vida tendremos nuestra compensación en la próxima; mientras tanto en ésta sufrimos a causa del deseo y como consecuencia envidiamos.&lt;br /&gt;Resulta curiosa la dinámica entre el sufrimiento y la envidia porque se manifiesta en dos vías que en realidad son la misma cosa. Sufro porque deseo y no tengo, deseo porque sufro: esta última parte la conocemos muy bien las mujeres cuando víctimas del sufrimiento ocasionado por una decepción amorosa nos vamos de compras y nos llevamos con nosotras hasta lo que no deseamos. Me parece que llegado este punto ya me estoy haciendo un lío, que tiene su origen como ya dije en mi formación judeo - cristiana basada en la culpa y el dolor. En fin, yo aprendí que la envidia es un sentimiento malo, de lo peor, pero del cual me cuesta abstraerme porque soy una envidiosa confesa.&lt;br /&gt;Pues bien, aquí voy: lo primero que no poseo y que me produce tristeza o pesar son 25 días hábiles de vacaciones. Tengo que apañarme como puedo con los que tengo y ver cómo se me quedan los dientes largos con los que desaparecen de la oficina durante cinco semanas del año.&lt;br /&gt;Yo no es que envidie cosas materiales, no, yo estoy más allá y eso no sé si está bien o mal porque ni el pastor de la iglesia evangélica a la que iba con mi madre ni las monjas del colegio se dieron a la gentil tarea de hacer las aclaraciones pertinentes. Yo envidio el tiempo libre, las tardes al sol que se toman mis amigos caribeños en la playa mientras yo me resigno al Parque del Retiro.&lt;br /&gt;Envidio los domingos bajo un parasol mirando el mar y envidio tener la opción de no querer mirarlo porque siempre va a estar allí. Envidio a las personas capaces de mantenerse en silencio porque yo tengo una boca muy grande. Envidio a los que no hacen caso a lo que se hable de ellos, no porque no les afecte sino simplemente porque sus intereses no les dejan tiempo libre para ocuparse de semejantes nimiedades. Envidio a los que viven cada día como si fuera el último y cualquier cosa les causa alegría. Envidio a los que todavía se sorprenden con los regalos sencillos y los aprecian sinceramente. Envidio a los que hablan más de cinco idiomas y pueden leer a sus escritores favoritos en su lengua materna. Envidio a mis amigos que se dedican al cine porque a mí me faltaron huevos para cambiarme de carrera. Envidio a los que van por el mundo a su aire y dan por sentado que todo está bien. Envidio a los que no sienten culpa por no reciclar, a los que nunca tienen hambre y a las personas a las que no les gusta el helado, ésos son quienes más envidio. Envidio también a los libreros que tienen la habilidad para recomendar la lectura acertada en el momento justo y a los que sacuden los códices en el Vaticano. Envidio a los monjes que ilustraban libros hace casi mil años, envidio las habilidades de William de Baskerville y su capacidad de argumentación. Envidio los vestidos de Maria Antonieta, el talento de Emilie Bronte, la vida de traficante de armas que tuvo Rimbaud en Abisinia y la capacidad de Jane Bowles para vivir del cuento y conseguir atravesar medio mundo gratis cada vez que se le pegaba la gana. Envidio a los caballeros britanos que se batieron contra los sajones. Envidio a las damas que estuvieron presentes en las cortes de amor de Leonor de Aquitania y a Leonor de Aquitania por haber nacido. Envidio a Eloisa no por haber sido amante sino alumna de Pedro Abelardo. Envidio a los que saben nadar y a los que han muerto dulcemente ahogados, a los astronautas  que viajan a la luna y a todos los personajes de Strar Trek que se han teletransportado. Envidio a los gatos gordos que viven en San Giminiano que no son conscientes del lugar en el que viven, no me explico cómo no se despiertan todas las mañanas a gritar: "¡Dios, vivo en San Giminiano!" porque yo sin lugar a dudas, lo haría (digo yo que aún siendo gato haría un esfuerzo por aprender a hablar sólo para poder gritarlo). Envidio a los fotógrafos que captan la esencia de las cosas con sus cámaras, a los músicos que crean el mundo cuando componen una sonata, a los dioses del Olimpo porque hacen con los humanos lo que se les pega la gana, a la bruja de Blanca Nieves por guapa y a Lara Croft por guapa, inteligente y atlética. Sí. YO ENVIDIO. ¡Y QUÉ!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-7374752317975841954?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/7374752317975841954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=7374752317975841954&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/7374752317975841954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/7374752317975841954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/06/yo-envidio.html' title='YO ENVIDIO'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-2065385359306209107</id><published>2008-06-18T17:46:00.005+02:00</published><updated>2008-06-18T19:11:52.361+02:00</updated><title type='text'>Ser el mejor ¿para qué?</title><content type='html'>“Señor, yo creo en la búsqueda de la excelencia” le escucho decir a Ben Cross mientras veo “Chariots of Fire” por tercera vez. Y no sé si la culpa la tuvo el emotivo final o la música de Vangelis, pero lo cierto es que a mis doce años, la frasecilla me caló hondo.&lt;br /&gt;Tanto que me volví adicta a las películas sobre los logros del espíritu humano con una última escena que hiciera saltar las lágrimas al más duro y me pusiera a pensar en que yo podía conseguirlo ¿Conseguir qué? Cualquier cosa, desde perder cuarenta kilos de peso hasta convertirme en campeona olímpica de lanzamiento de jabalina.&lt;br /&gt;Posteriormente vinieron la adolescencia y la época universitaria con una actitud de poeta maldito que me hacía renegar de cualquier americanismo innecesario, hasta que finalmente aterricé en la edad adulta con un cacao mental peor que el de los quince años. Me debatía entre el luchador incansable y el “descansador” por vocación.&lt;br /&gt;Sí, he querido tener cosas, lo confieso. He deseado una hermosa casa en la playa más que a cualquier hombre. He sido fanática de zapatos costosos que nunca he comprado y he querido pasar temporadas en los Hamptons desde que tengo memoria, sólo por el placer de soltarlo en una conversación cualquiera. También, como todo mortal que se respete, he fantaseado con el poder y he gastado valiosos minutos de mi existencia imaginando a qué me dedicaría si fuera millonaria.&lt;br /&gt;No obstante las ganas de ser y tener, el sólo hecho de saber que hay que luchar para conseguirlo me agota. Prefiero quedarme en casa saltando de la FOX al History Channel que saltando en el gimnasio para conseguir el cuerpo perfecto. Prefiero quedarme en mi piso de cincuenta metros cuadrados que se limpia en quince minutos que tener uno de trescientos cincuenta en el que me vería inevitablemente abocada a contratar a una persona extraña que hurgara en mis intimidades. Prefiero mis zapatos de toda la vida a unas sandalias exquisitas que me machacarían los juanetes y me obligarían a mantener una constante expresión de desasosiego.&lt;br /&gt;Tamaña perorata puede dar pie a una lectura sobre mi espíritu sencillo o definitivamente llevar al lector capcioso por los caminos de las uvas verdes, pero tengo claro que entre el personaje de Esopo y yo hay mucho trecho, uno lleno de carteles en legítima defensa de la pereza. Soy perezosa, sí ¿y que más da? Hago el mínimo esfuerzo y sólo me muevo por cosas que a mi juicio lo merecen: una buena película, una siesta en el parque bajo un sauce llorón, unos Margaritas en la playa que me hagan decir: “Esta es la vida que yo me merezco”, o la lectura de una novela de Eduardo Mendoza mientras escucho “Las Cántigas de Caballeros” por quincuagésima vez.&lt;br /&gt;La búsqueda de la excelencia resulta estresante, sobre todo cuando implica ser el primero en todo. Eso lo supe en cuarto año de primaria al recibir mis calificaciones del segundo bimestre: había descendido del sempiterno primer puesto de la clase al quinto. Y todo por estar obsesionada con las canciones de Camilo Sesto, que me impedían concentrarme en el estudio porque gastaba horas de la tarde intentando localizarlas en las emisoras de música romántica en Barranquilla. Una vez recibí el boletín y advertí el número cinco, pedí permiso para ir al baño y me ataqué a llorar como una plañidera. Baja tolerancia a la frustración, afirmaría cualquier psicólogo. Sí, por supuesto ¿cómo no después de ser alentada por mi madre a ser la mejor en todo?&lt;br /&gt;Ahora lo he dejado, he renunciado a ser la mejor para sentirme mejor. Luchar para ser el mejor tiene el efecto “bola de nieve”. El mejor en el colegio, el mejor en la universidad, luego el mejor profesional, el mejor padre o madre, el mejor amante, el que tiene la casa más grande y los hijos más bonitos, y finalmente ¿la mejor tumba en el cementerio y el mejor epitafio? No gracias, me quedo donde estoy y con lo que tengo, después de todo no hay nada mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-2065385359306209107?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/2065385359306209107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=2065385359306209107&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/2065385359306209107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/2065385359306209107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/06/ser-el-mejor-para-qu.html' title='Ser el mejor ¿para qué?'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-5561433144030852115</id><published>2008-06-10T15:02:00.004+02:00</published><updated>2008-06-18T18:12:58.006+02:00</updated><title type='text'>En lo que estamos</title><content type='html'>Me levanto todos los días con la atávica frase de "Hoy no quiero ir al colegio" entre ceja y ceja, me ducho para despejarme, tomo mi café descafeinado con una tostada, fumo mi primer cigarro y me dirijo al Metro. Siempre voy leyendo algo y cuando no tengo nada entre manos me pego al vecino de al lado para echarle un vistazo a su periódico por encima del hombro, sé que es de mala educación pero como el periódico es gratis y se lo han regalado a la entrada de la estación, paso por alto ese pequeño detalle de la Urbanidad de Carreño, quien dicho sea de paso, eructaba en público, se tiraba pedos delante de cualquiera, hacía pelotilla con sus mocos y escribió el manual de urbanidad con el único objetivo de cagarse en todos y vacilarse la vida un ratillo.&lt;br /&gt;Llego a la oficina, me enfrento al trabajo durante ocho horas diarias y pienso en posibilidades. Huir a Jamaica y montar un bar en la playa, vender artículos por Internet desde casa mientras leo novelas de caballería, abrir una discoteca y hacerme vampiro, aceptar la maravillosa propuesta de mi marido y dedicarme al teatro y la literatura de una vez por todas mientras él me mantiene, abrir una empresa que se dedique a organizar eventos insólitos. Las posibilidades son infinitas, pero frente a todas ellas siempre tienen más poder las seguridades cómodas, el salario mensual que permite los lujos a los cuales los pequeño burgueses estamos acostumbrados: televisión digital, conexión a Internet, uno o dos viajes al año, el cine, el teatro y bares y restaurantes de moda de vez en cuando.&lt;br /&gt;¿En qué estamos? La mayoría de la gente que conozco responde a aquel famoso poema con aires de graffitti de Angela Botero: "¿Y desde cuando me viene la maldita manía de parecerme tanto a lo que no quería? La mayoría de la gente que conozco tiene una vida ideal en la cabeza que no es exactamente la que están viviendo. Todos hemos tenido la oportunidad de construir nuestra realidad y hemos tomado caminos raros, convenientes, más cómodos, facilongos y nos hemos adaptado de un modo u otro a la sociedad en la que vivimos. Solemos despotricar sobre el sistema, quejarnos de los políticos (maravillosa licencia de la Democracia) y saltarnos las reglas de vez en cuando, pero siempre volvemos al redil.&lt;br /&gt;En pocas ocasiones algún conocido decide mandarlo todo al infierno y ser tal y como lo soñó cuando niño, se convierte en trotamundos y se larga a recorrer el continente en bicicleta, pero son pocos, muy pocos.&lt;br /&gt;Los que realmente me producen envidia son en orden de importancia: los bomberos, los policías, los astronautas y los pilotos de prueba. Es curioso pero esas personas a las que cuando eran niños les preguntaron qué querían ser de mayores respondieron: "Yo bombero", "Yo poli", "Yo astronauta", respuestas muy de niño porque todos en algún momento las dimos, pero ¡oh sorpresa! ¡ellos lo son! Ni la vida ni las circunstancias les hicieron cambiar de idea, siguieron su camino y consiguieron lo que más deseaban.&lt;br /&gt;Tiene que ser fantástico que cuando te pregunten que tal tu trabajo puedas responder: "Bueno, aunque en la luna todo sigue igual que siempre, hemos hecho algunos avances en la investigación sobre el terreno". ¡Wow! maravilloso. ¿Y que tal esta otra?: "Hoy he apagado un incendio, me cayó encima una viga encendida pero logré rescatar a los dos niños atrapados en el fuego". Definitivamente una aventura todos los días, excepto aquellos en los que el bombero debe rescatar a un gato de una rama, pero no todo puede ser exaltación, algo aburrido tenía que tener el trabajo.&lt;br /&gt;Y mientras tanto el resto de los mortales, que vamos en el tren todas las mañanas con cara de pocos amigos porque pasaremos el día frente al ordenador seguimos pensando ¿En qué estoy? ¿Se me está yendo la vida y no me estoy enterando? Quizá si, quizá no, la vida en una oficina también puede constituirse en un deporte de alto riesgo en la medida en que la asumamos. ¡Y tanto! Si estamos muy estresados un infarto es el mínimo premio a la constancia del ejecutivo agresivo.&lt;br /&gt;Habrá que encontrarle el lado positivo, acercarse a él más allá del buen salario y del seguro médico y pensar en que son sólo ocho horas diarias, el resto del día es para la realidad construida. ¡Que cada quien construya la suya como le venga en gana!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-5561433144030852115?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/5561433144030852115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=5561433144030852115&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/5561433144030852115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/5561433144030852115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/06/en-lo-que-estamos.html' title='En lo que estamos'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-6432346737846270333</id><published>2008-03-04T23:35:00.005+01:00</published><updated>2008-03-05T00:29:02.843+01:00</updated><title type='text'>Cosas que odio</title><content type='html'>Desde hace algún tiempo no actualizo este blog, y es precisamente hoy, después de leer las reflexiones sobre la Fenomenología, de una portera intelectual en "La Elegancia del Erizo", y de atiborrarme con noticias sobre la muerte de Raúl Reyes, que se me ocurre sentarme frente al ordenador y decidir hacer un listado sobre las cosas que odio.&lt;br /&gt;Desconozco el origen de esta necesidad de catarsis y aún más su relación con lo arriba mencionado, pero la cuestión es que ambas cosas me han hecho pensar en que todo aquello que me fastidia debe ser nombrado, a ver si así, por el sólo hecho de convertirlo en palabras, se materializa un instante y luego desaparece.&lt;br /&gt;Si lo miro detenidamente y en retrospectiva, he vivido la mayor parte de mi vida pensando en la ridiculez humana y en la mía, por supuesto. Criticando todo aquello que me molesta sin cortarme en lo más mínimo y soportando que mi madre me diga constantemente que no hago otra cosa que quejarme de todo, especialmente cuando veo la televisión con ella, porque si hay algo que odio es ver a presentadoras de programas banales metiendo la pata mientras intentan parecer medianamente inteligentes.&lt;br /&gt;También de la televisión odio los reality shows y la importancia que se les da cual si se trataran de ensayos antropológicos en los que el objeto de estudio no son los miriñaques que los protagonizan sino el público obsesionado con ellos. Pero detesto aún más a los intelectuales que elevan el reality a la categoría de estudio antropológico, manifestación de la cultura popular digna de ser analizada o consecuencia de la vacuidad de una sociedad en decadencia.&lt;br /&gt;Luego están los noticieros, en dónde todos manipulan a todos y los que escriben las noticias creen que quiénes las escuchamos somos una manada de pendejos. Pero más que a ellos, odio a la manada de pendejos que se tragan entero todo lo que dicen los noticieros y los periódicos, repiten como loros el punto de vista del locutor y lo asimilan como una única e indivisible verdad.&lt;br /&gt;Odio también a los políticos, a los de derechas con su discursito sobre la tradición y la familia, y a los de izquierdas con su palabrería setentera sobre la igualdad que jamás llegará a nosotros en este planeta porque no llegaremos a ser iguales ni siquiera convirtiéndonos en seres unicelulares.&lt;br /&gt;Odio de la política las manifestaciones de apoyo al presidente Uribe, a los Chavistas fanáticos, a los que organizan marchas contra la violencia en Colombia que no sirven para nada, porque a estas alturas del partido ya los humanos deberíamos saber que desde Espartaco y los diez gladiadores manifestarse sólo sirve para sofocarse.&lt;br /&gt;Y a la política va ligado el nacionalismo, el cual odio con todas mis fuerzas. Ese nacionalismo tontarrón que lleva a los españoles de derechas a decir que los inmigrantes son la causa de todo problema económico en este país como si los españoles nunca hubieran emigrado al resto de Europa o se hubieran largado a hacer las Américas buscando oportunidades. Ese nacionalismo tontarrón es el mismo que lleva a que circulen por internet videos y presentaciones en Power Point diciendo lo maravillosa que es Colombia, tierra de pasiones o resaltando las características más vulgares de ser barranquillero como si fueran una virtud. ¿Quiénes son los bobazos que pierden horas de su vida haciendo estas presentaciones?&lt;br /&gt;¿Son acaso para que aquellas víctimas de la nostalgia caigan en la trampa? Porque si hay algo que odio más que el nacionalismo es la trampa de la nostalgia en la que caen algunos que se fueron huyendo de su país porque estaban en medio de la mierda, y ahora lo idealizan y lo echan de menos. Hablan de exquisitas comidas típicas que no podían comer porque no tenían dinero y de exóticos lugares que jamás visitaron por la misma razón. Pero lo curioso es que jamás hablan de volver, evidentemente no volverán porque dónde están les va mejor, pero se les llena la boca contando maravillas de los lugares de dónde proceden. ¡Ah la nostalgia! que sumada a la narración oral y a un poco de fantasía puede ser demasiado peligrosa y hasta depresiva.&lt;br /&gt;Y siguiendo en la onda de Internet, lo que más odio son las cadenas: de oración por niños enfermos, del ángel de la guarda, de chistes malos, de fotografías sobre desastres naturales, de promesas sobre el encuentro con la suerte si lo reenvías a cincuenta personas, todo ello con el único objetivo de capturar direcciones electrónicas y de saturar la red.&lt;br /&gt;Odio por supuesto a las personas maleducadas ¿y quién no? aquellas que van por la vida creyendo que son lo máximo y despreciando todo de los otros, descalificando sus opiniones y dictando cátedra sobre lo divino y lo humano como si alguien estuviera interesado en ello. ¡Vaya personajes! tengo uno muy cercano que me hacía botar el reflujo esofágico por la nariz a cada una de sus frases, afortunadamente mis neuronas han bloqueado esa reacción y ya ni siquiera escucho lo que dice, simplemente finjo un interés metódico y friamente estudiado. Funciona.&lt;br /&gt;Odio los atascos, las aglomeraciones, las novelas de Isabel Allende, las películas de Tarantino y Robert Rodríguez, la corrupción galopante que amenaza con destruirnos, las cartas de ex ministros africanos pidiendo mi número de cuenta para ingresarme 25 millones de dólares, la prostitución infantil, a los pederastas, a los narcotraficantes, los finales moralizantes de las películas gringas, la música vallenata, la bachata, el merengue, el estilo lamentable del baile de salón de los europeos, el que en el primer mundo crean que en el tercer mundo vivimos en los árboles, a las poetas diosas que van por el mundo negando a sus amigas, a los poetas borrachos que te acorralan contra una pared a las tres de la mañana, a los que se dicen amantes de la arquitectura que no diferencian entre un arco de medio punto y un rosetón, a los malos amantes que van por ahí diciendo que le añaden una página al Kama Sutra, a los que piensan que es marica quien se la deja meter pero no quien la mete, a los homofóbicos, a los maridos que se niegan a salir del armario y acaban infectando a sus esposas con VIH, a las actrices de medio pelo que tienen que quitarse la ropa para después decir que su desnundo fue justificado y artístico (seguro, y chupársela al productor también lo fue), a la gente que habla con eufemismos y que no dice las cosas por su nombre: bola de imbéciles.&lt;br /&gt;Si, el odio, sentimiento que nos negamos a mencionar en nuestra pretención de bondad aprehendida. Triste condición es odiar en silencio y sin poder decirlo, todo un lastre de la herencia judeo cristiana que nos ha condenado a un discurso pusilánime y políticamente correcto. Y mientras tanto yo sigo en mi proceso. Ya me falta poco para hablar de lo que envidio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-6432346737846270333?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/6432346737846270333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=6432346737846270333&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/6432346737846270333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/6432346737846270333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2008/03/cosas-que-odio.html' title='Cosas que odio'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-8368414724138230567</id><published>2007-07-28T21:19:00.000+02:00</published><updated>2007-07-30T13:58:04.805+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>¿Qué rayos significa "Vintage"?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi entusiasmo por la aerolínea Vueling no se debía exactamente a lo maravilloso de su servicio sino a que la revista que daban a sus pasajeros era Fotogramas, así yo me subía al avión con la ilusión de enterarme de las últimas noticias del cine sin pagar por la revista.&lt;br /&gt;Lamentablemente desde hace unos cuantos vuelos ya no la encuentro, sólo me tropiezo con revistas de decoración, belleza, cotilleos, y lo más cercano al cine de lo que me entero es de los modelitos lucidos por las actrices sobre la alfombra roja.&lt;br /&gt;Confieso que leo revistas femeninas de vez en cuando, no las compro pero si están frente a mí en un vuelo o en un consultorio médico no hago caso omiso de ellas. No lo hago porque mis pretensiones intelectuales me fuercen a leer temas frívolos con el objetivo de tener de qué hablar con aquellas mujeres con las que no puedo hablar de las obras literarias de mi interés. Definitivamente no. Lo hago porque me gusta, me divierte y me encantan las sandalias de 500 dólares y los bolsos de 1500 que nunca me compraré. Lo hago porque al igual que Oscar Wilde soy una legítima defensora de la frivolidad. Lo hago porque me interesa actualizar mi arsenal de cremas hidratantes y antiarrugas.&lt;br /&gt;No obstante últimamente me he sentido bastante desactualizada en relación con la terminología de las revistas femeninas. Yo me quedé en &lt;em&gt;trendy, out, in&lt;/em&gt;…pero ahora cada vez que abro una colorida edición de Elle, Telva o cualquiera de estas “publicaciones periódicas” (como porque los lectores sepan que he sido bibliotecaria y sé que la palabra revista tiene su término técnico) me encuentro con expresiones como “Hally Berry con un bolso &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;”, “Eva Méndez con un modelo &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt; de Dior”, “Brad Pitt con unas gafas &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;”. Primero creí que se trataba de una marca, luego de una colección, después de un estilo, y así me volví un ocho desperdiciando mis minutos vacíos en el metro intentando averiguar de qué iba la cosa. Finalmente y como solía hacerlo en mi más tierna infancia recurrí al diccionario. Resulta que &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;, aparte de hacer referencia a la vendimia, también significa “de época”. Y aquí viene otro problema.&lt;br /&gt;Una vez entiendo que Hally Berry lleva un bolso igualito a uno que llevó Grace Kelly, Eva Méndez un vestido idéntico a otro de Ava Gardner y Brad Pitt unas gafas como las que usaba Paul Newman, me pregunto ¿esos actores ya son considerados “de época”?&lt;br /&gt;¡Pero si ellos en su momento hicieron películas a las que se refirieron como “de época”!&lt;br /&gt;Los actores, directores, presentadores de televisión y la gente común siempre van por ahí diciendo que vieron una película “de época” ¿Qué rayos es “de época”? ¿algo que pasó hace siglos, algo que pasó hace cuarenta años o algo que pasó ayer?&lt;br /&gt;Decir que algo es “de época” entra entonces en la categoría de expresiones como: “Eso es como todo”, frase muy utilizada para acentuar un hecho ocurrido, una forma de pensar o cualquier cosa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora aquí voy cual profesora de primaria:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ejemplos:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Diálogo 1&lt;br /&gt;-Pepe no quiso venir a la fiesta porque no tenía dinero para el taxi&lt;br /&gt;-Eso es como todo, yo lo entiendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo 2&lt;br /&gt;-Al final no había armas de destrucción masiva en Irak&lt;br /&gt;-Eso es como todo, pero qué se le va a hacer, ya volvieron mierda Bagdad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo 3&lt;br /&gt;-Como me dolía la cabeza me tomé un Ibuprofeno de 600, no me sirvió y me tomé un Paracetamol, pero como tampoco me sirvió me fumé un porro y se me embombó el cogote.&lt;br /&gt;-Eso es como todo, lo mejor es ponerse una inyección de Voltarén con Neurobión y acostarse a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Toma ya! “Eso es como todo”, sirve para cualquier situación, persona, animal o cosa, en circunstancias de salud, orden público, caídas de la bolsa o explosiones de la burbuja inmobiliaria, crisis familiares, accidentes de tráfico, patologías desconocidas o problemas gástricos y financieros (que tienen mucha relación).&lt;br /&gt;Así que hasta aquí he llegado con mi disertación y me he rendido, los exhorto a todos a comprar bolsos &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;, a ver pelis de época, y a aguantarse el brinco porque después de todo ¿qué es el todo?, y como hoy es sábado, son las nueve de la noche y no tengo intención de pasar de un tema frívolo como el estilo a una discusión ontológico-metafísica sobre el ser y su relación con el todo y la nada, tomaré una ducha, me pondré una falda pasada de moda que conservo hace más de diez años y a la cual de ahora en adelante llamaré mi falda &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;, y me iré a tomar un par de Gin Tonics que buena falta que me hacen. Eso sí, entre uno y otro no hablaré de cuestiones lingüísticas, abusos idiomáticos, ni atropellos semánticos, que ya ha sido suficiente, sobre todo después de haber descubierto que “Mischa Barton es la chica &lt;em&gt;it&lt;/em&gt; del verano” Expresión a la cual juro no gastarle ni una sola de mis neuronas porque trae a mi memoria una pésima película de terror sobre la que estoy segura, esta pobre alma &lt;em&gt;it&lt;/em&gt;, ignora su existencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-8368414724138230567?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/8368414724138230567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=8368414724138230567&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8368414724138230567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/8368414724138230567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2007/07/qu-rayos-significa-vintage.html' title='¿Qué rayos significa &quot;Vintage&quot;?'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-116759979512356480</id><published>2006-12-31T21:56:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T13:58:37.457+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>ESA MANÍA DE LA REPRODUCCIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;A Yolanda Jiménez, gracias por el contarme la historia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una de mis lecturas favoritas es “El Erotismo”, un texto de George Bataille que estudia el asunto del título desde la perspectiva antropológica y sociológica. Y una frase que siempre me ha parecido maravillosa en su simpleza es “El erotismo vincula la reproducción”. Cuestión evidente mas allá de cualquier estudio pero que completo con una prosaica de mi propia cosecha: “Pues claro, porque si follar fuera desagradable no existiríamos en este planeta.”&lt;br /&gt;La naturaleza se lo pensó muy bien a la hora de designar tareas, nos puso feromonas y nos soltó a nuestro aire con ritos de cortejo incluidos. Y hasta permitió a los franceses bautizar el orgasmo con el nombre de “petit morte” que según Bataille es el mecanismo que tenemos para recordarnos que no somos seres discontinuos, morimos, pero la “petit morte” al devolvernos a la vida y darnos la oportunidad de volver a ella después de haber resucitado, nos ofrece la pequeña satisfacción de la discontinuidad aunque sea por unos segundos.&lt;br /&gt;Finalmente y para mayor preocupación está el que las mayores pulsiones sexuales y los mejores orgasmos femeninos se tienen durante la ovulación, trampa biológica sin comparación y que no significa nada distinto a que cuando mejor se la pasa una mujer en la cama es cuando está lista para quedarse embarazada y como consecuencia en el peor de los casos, pasar nueve meses sin disfrutar del sexo. La naturaleza entonces parece decir: “Anda bonita, disfrútalo ahora porque posiblemente sea la última vez”.&lt;br /&gt;Sí, porque luego de los nueve meses sin sexo o con sexo a medias, vienen las trasnochadas postparto cuidando a una criatura que duerme a deshoras. Cuando el niño ha crecido un poco llegan los polvos con cautela para que no se despierte o no sorprenda a los padres. Y ya en la adolescencia están los desvelos porque nadie sabe a dónde se ha ido el angelito y con quien, así que tiempo para sexo más bien poco entre el cansancio y la preocupación.&lt;br /&gt;Pero la cosa va más allá y en eso la naturaleza no estuvo muy espabilada.&lt;br /&gt;Hace unos días se subió al metro un chico punk con piercings hasta en los parpados que suelta la siguiente perla: “Buenos días, soy un okupa y vivo en una casa de Vallecas con unos coleguis, no tenemos dinero pa comer y como yo soy contorsionista, pues voy a contorsionarme un poco pa que vosotros me déis algo de dinero.” Y comienza el espectáculo, en el vagón de la línea seis a tope a las ocho de la mañana, el delgadito okupa punk se hace un ovillo en medio del meneo del vagón y de la gente que entra y sale.&lt;br /&gt;No puedo dejar de mirarlo atentamente, trato de adivinar cómo va a conseguir desenroscarse, cómo va a lograr que los alfileres que tiene en su cara no se le enganchen con las botas, cómo va desayunar esa mañana porque los que le escucharon la introducción ya han salido del vagón y los nuevos no tienen ni idea de lo que está haciendo un punk a las ocho de la mañana en el metro con una pierna detrás del cuello. Entonces, justo en ese momento pienso: “El erotismo vincula la reproducción”, y pienso más: “Alguien se ha reproducido para esto, traer al mundo a un okupa punk que hace el pino puente en la línea seis” y voy más allá: “Una mujer que ovulaba tuvo su mejor encuentro sexual para entregarle al planeta un contorsionista que vive en la indigencia”. Y continúo pensando en cosas peores: “Es posible que ni siquiera haya sido un buen polvo, es probable que esa mujer fuera anorgásmica, es casi seguro que no lo disfrutó.” Y lo que es más complejo aún: “Esa mujer lo disfrutó, le puso toda la ilusión a su embarazo, tuvo un parto maravilloso en el que quizá como a muchas mujeres les ocurre mientras paren, sintió un orgasmo en medio del dolor. Esa mujer quiso que su hijo fuera alguien maravilloso, y ahora está sentada en el salón de su casa viendo pasar el tiempo y pensando en que hace cinco años su hijo se fue a ver el mundo y no la visita. Esa mujer puede, al mejor estilo de las telenovela mexicanas, entrar en el vagón del metro de repente y no reconocer en el ovillo al hijo que echa de menos.”&lt;br /&gt;Desde luego la naturaleza será sabia pero es una cachonda mental. En el momento en que seguimos nuestros impulsos, pulsiones, instintos sexuales o como quiera que les llamemos, no somos conscientes de lo que se nos vendrá encima. No dejo de darle vueltas al asunto hoy 31 de diciembre mientras veo el resumen de los desastres del año en el noticiero y pienso en las madres de Sadam, Pinochet, Bush y de los etarras que pusieron ayer la bomba en Madrid mientras daban besitos a sus hermosos bebés y fantaseaban con lo que serían. Pienso también en las madres de todos los paramilitares en Colombia y de los congresistas que ahora rinden indagatoria ante la fiscalía por estar vinculados con masacres. Pienso en las madres de los guerrilleros que han secuestrado a miles en mi país y por supuesto pienso en Torrente, el policía ícono del cine macarra español en uno de sus mejores diálogos: "Cada vez que veo una tía embarazada digo, Esta ha follado." Bueno, espero que al menos esas madres lo hayan disfrutado porque el futuro de sus hijos las hizo llorar lágrimas de sangre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si, el erotismo vincula la reproducción ¡y de qué manera!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras tanto disfruto de los hermosos hijos recién nacidos de mis amigas, de mis sobrinos y de mis sobrinos nietos, y deseo para ellos lo mejor.&lt;br /&gt;Os deseo a todos un feliz y anticonceptivo 2007 que en el planeta ya somos demasiados y como dice la canción “No hay cama pa tanta gente!” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-116759979512356480?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/116759979512356480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=116759979512356480&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/116759979512356480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/116759979512356480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/12/esa-mana-de-la-reproduccin.html' title='ESA MANÍA DE LA REPRODUCCIÓN'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-116639589640173383</id><published>2006-12-17T23:47:00.000+01:00</published><updated>2006-12-17T23:51:36.416+01:00</updated><title type='text'>Más allá del porno</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días, gracias a un virus que se coló en mi ordenador, recordaba con pavor como los troyanos casi acaban con mi vida, y no exactamente porque yo sea la reencarnación de Aquiles.  Aquello resultó una desgracia en medio de la cual, víctima del pánico informático acabé formateando mi disco duro para posteriormente sumirme en la paranoia del navegante, y no exactamente porque yo sea  la reencarnación de Ulises.&lt;br /&gt;Visto así, por supuesto los problemas informáticos pueden guardar una estrecha relación con el mundo griego ya que los virus, gusanos y demás bichos forman parte de la categoría del mito.  Los héroes por supuesto son aquellos que salen al rescate armados con CDs, parches y antivirus,  y la tradición oral que los mantiene vivos es la que vivimos en los foros de la red. &lt;br /&gt;En medio de la desesperación alguien en un foro pregunta “¿Podrían ayudarme a matar un troyano?”, mira tú qué cosa más atemporal en pleno final de 2006.&lt;br /&gt;Sin embargo me atrevo a decir que este problema, que afecta a tantas personas en el planeta, a quienes realmente enloquece es a los bibliotecarios.&lt;br /&gt;Como ex bibliotecaria puedo decirlo desde la posición del que siente que se ha liberado de un problema gordo.   Y es que después de pasar por el trauma del troyano comentaba con una amiga que las conversaciones en las reuniones de bibliotecarios siempre acaban en los mismos dos puntos: la agobiante vigilancia a los que sacan fotocopias (por efectos de cumplir con la ley de derechos de autor) y la afición de los usuarios al porno.&lt;br /&gt;El bibliotecario acaba por obsesionarse tanto con las mujeres en pelota que ya no piensa en otra cosa, las ve por todas partes, tiene pesadillas con ellas y ya no las desea, sólo quiere su exterminio.  Porque claro, ellas con sus páginas web, son las portadoras de las peores desgracias.  Traen consigo todo un ejército de bacterias dispuestas a traspasar los discos duros hasta hacerte llorar lágrimas de sangre.  Cosa que el usuario que en ese momento mira alelado tetas y culos, omite por completo cuando es objeto del deleite visual.  El usuario no se reprime, y mientras se siente observado por el bibliotecario vigilante que siempre está a la caza del oportunista que aprovecha la conexión gratuita para buscar féminas desnudas, hace click desesperadamente, su dedo índice tiene vida propia, él avanza y avanza, va de una página a otra con la ansiedad de aquél que cree que en cualquier momento entrará en la pantalla a disfrutar del cuerpo de la modelo o que está plenamente convencido de que cuanto más cliquee más se acercará a una realidad de la cual sólo está separado por un código de html.&lt;br /&gt;Pero no, ni la nenota sale de la pantalla ni él “voyer” pasa al otro lado, lo que sí sucede es que mientras él avanza el ejército de bichos se va apoderando del disco duro, del servidor y del ciberespacio entero.&lt;br /&gt;Más allá del porno, al bibliotecario ya no le preocupa que el usuario de la biblioteca aproveche los recursos del estado o de la universidad para sumirse en fantasías eróticas, lo que le preocupa es la gran tragedia griega en la que el porno lo involucra, los cientos de horas desperdiciadas matando a troyanos casi que a tiros y fulminando gusanos a escobazos.  Y cuando no hay parche, spyware o antivirus que valga, formateando discos duros o lo que es peor, cambiando equipos para que otros porno adictos continúen con la labor de los primeros.&lt;br /&gt;El problema traspasa entonces el tema de lo moral para convertirse en una cuestión de pánico.  Y no es que a los bibliotecarios no les interese el sexo, pero una mujer desnuda en la pantalla de un ordenador, es una señal de alarma que desata el terror en la sala de consulta especializada de cualquier biblioteca del mundo.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-116639589640173383?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/116639589640173383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=116639589640173383&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/116639589640173383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/116639589640173383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/12/ms-all-del-porno.html' title='Más allá del porno'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-114543996129495217</id><published>2006-04-19T11:45:00.000+02:00</published><updated>2007-07-30T13:59:13.257+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>El Corazón gótico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A los 19 años Yolanda y yo decidimos vestir siempre de negro y todos en la universidad creían que íbamos de góticas. Usábamos unos zapatones que vendían en Bossi cuyo nombre era “Dr. Marteens” pero que más bien parecían “Frankenstein”, nos peinábamos con un ojo tapado que casi nos deja tuertas y nos sentíamos las más raras del planeta.&lt;br /&gt;La motivación para usar esta indumentaria fue más que la rebeldía el hecho de que vestir de negro salía muy barato, porque nos cambiásemos o no de ropa, siempre nos veíamos igual. Luego, por supuesto, vino la cuestión de parecer “raras”, cosa agradable cuando uno es adolescente. Mi hermana daba alaridos al vernos salir por la puerta y solía decir que éramos un par de viudas y mi madre se moría de risa cuando llegábamos a Barranquilla y después de lavar nuestra ropa negra y verla tendida en el alambre exclamaba “¡Parece que les hubieran matado a los maridos!”&lt;br /&gt;No sé en qué momento descubrimos el color, pero aún el negro sigue teniendo el dominio en nuestros armarios, resabios de años de bares de mala muerte y pretensiones marginales, cuando caminábamos solas a las tres de la madrugada por la Perseverancia, barrio sobre el cual reza el dicho “Subes a pie y bajas en ambulancia”.&lt;br /&gt;Es posible que hayamos madurado y que después de tres entrevistas de trabajo con los ojos pintados de mapache y los labios muy oscuros, hayamos caído en cuenta de que el estilo gótico no era el más apropiado para nuestro ingreso al &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Los colores entonces se fueron suavizando, los zapatos cambiando de forma, el peinado se hizo menos gomoso y el maquillaje se volvió discretísimo, pero nos siguen gustando los bares de mala muerte, aunque somos permisivas y muy a menudo entramos en sitios con buena pinta, nos sentamos en restaurantes caros y llevamos accesorios de diseño.&lt;br /&gt;Este proceso vivido se me vino a la memoria el domingo pasado, caminaba por el barrio de Chueca con unos amigos y paramos en una plaza a descansar. En el lugar destacaban tres grupos muy notorios. Unos chicos haciendo Capoeira, una pandilla de góticos y otra de rastas.&lt;br /&gt;Los de la Capoeira daban risa y pena, sus movimientos eran dignos de una parodia y parecía que se iban a romper el cuello en cualquier momento. Primero me reí mucho y luego tuve angustia al pensar que se caerían y quedarían paralizados del cuello para abajo. Les seguían los rastas, perfumando la plaza con su aroma de “hace diez días no me ducho”, tomaban vino de caja, se reían a carcajadas de los bailarines y se comportaban como ciudadanos modelo. Cuando terminaron el vino tiraron la caja en la cesta de la basura.&lt;br /&gt;Finalmente estaban los góticos, tan correctamente ataviados que mi amiga Janet no pudo resistirse a tomarse una foto con ellos. Parecían puestos ahí por el director de arte de la plaza, el cual no cayó en cuenta de un pequeño fallo. Los góticos estaban bebiendo Fanta y comiendo cheetos. Yo no lo noté al principio, fue Janet quien cuando insitió en irse a tomar la foto, le sugerí que no lo hiciera porque los chicos podrían ponerse agresivos, a lo cual ella respondió: “Ah sí, me van a dar en el ojo con la bolsa de cheetos”. A mí me entró la risa floja y ella muy oronda salió en la búsqueda de su imagen, los jóvenes de negro posaron encantados y siguieron en lo suyo.&lt;br /&gt;Entonces ocurrió lo inesperado, uno de los rastas le preguntó: “Si te tomaste una foto con los anticristianos ¿Por qué no te tomas una con los cristianos?”, y ella, ignorante de lo que le esperaba, accedió de buena gana. Se unió al grupo de los rastas y posó apoyando su brazo sobre el hombro de uno de ellos. Andrés la miraba y me decía: “Donde le salte un piojo ya verás tú las risas que nos vamos a echar”, y mientras lo decía Janet caminaba hacia nosotros cuasi morada de aguantar la respiración porque el “golpe de ala” que recibió de los cristianos fue más fuerte que recibir un domingo a las nueve de la mañana la visita de un testigo de Jehová.&lt;br /&gt;Me surgió entonces una preocupación sobre los padres y las tribus urbanas, y puestos a elegir, a cuál preferirían que pertenecieran sus hijos: skaters, góticos, hippies, rastas, surfers, punks, etc. Porque los chicos cuando tengan la edad adecuada se decantarán por alguna, así sea la de los nerds, ya que un patético adolescente desubicado quiere hacer parte de algo, y si ese algo hace gritar a sus padres, tanto mejor.&lt;br /&gt;Pero tranquilos, que todo se pasa y uno no sabe en qué momento aparca la patineta, guarda en el último cajón la pulsera de tachuelas o se harta de pararse los pelos, tal vez el momento sea cuando en la universidad los profesores lo machacan a exámenes y uno ya no sabe ni dónde está el gel, o cuando después de varios rechazos en entrevistas de trabajo tiene el rapto de lucidez y piensa como si fuera el primero al que se le hubiera ocurrido: “¿Será la ropa?”&lt;br /&gt;Sin embargo algunas cosillas se quedan pegadas. A mí me quedaron la pasión por Lovecraft, el interés desmedido por la Wikka así me asuste de vez en cuando, la música y el vicio de saltarla como una posesa cuando nadie me mira. A Yolanda se le quedó mucha ropa negra en el armario y mantiene viva la locura por los peinados raros con mechones de pelo pintados de fucsia. María Alejandra se pasa la vida dando clases de literatura gótica y dictando conferencias sobre vampiros, ahora vestida con blusitas blancas de lino bordado. Adriana colgó los trapos negros pero sigue leyendo el tarot. El corazón gótico es también delator.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-114543996129495217?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/114543996129495217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=114543996129495217&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/114543996129495217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/114543996129495217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/04/el-corazn-gtico.html' title='El Corazón gótico'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-114108707708637102</id><published>2006-02-28T01:30:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T13:59:36.138+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>Bernard Arnault y la estupidez humana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todo el mundo identifica a Luis Vuitton con los bolsos color café, los horrorosos abrigos que no abrigan, las gorras deportivas y hasta los ositos de peluche con las letras L y V estampadas. Pero pocos piensan en Bernard Arnault, el hombre que fue más allá que el fabricante de cajones Luis Vuitton y capitalizó la estupidez humana a niveles inenarrables.&lt;br /&gt;Porque visto objetivamente Arnault, como el brillante hombre de negocios que es, el rey del lujo como le consideran algunos, seguramente se imaginó lo que sucedería al posicionar en el mercado una marca inventada por un fabricante de maletas en el siglo diecinueve: que hordas de mujeres víctimas de la moda caerían rendidas ante los poco creativamente diseñados pero muy bien ponderados bolsos, por los que se mueren la mitad de las féminas del planeta. La cuestión llega a tales niveles de necesidad insatisfecha que las calles de todas las ciudades del mundo están llenas de falsificaciones de bolsos a veinte dólares a los que tienen acceso aquéllas (la gran mayoría, naturalmente) que no pueden pagar los cinco mil por un original de los más baratitos, que dicho sea de paso, ni siquiera son de cuero sino de lona, ¡vaya una calamidad!&lt;br /&gt;No obstante el interés que despierta en mí Arnault hay otras marcas como Gucci, Armani y Channel que también hacen de las suyas seduciendo a mujeres, con dinero o sin él, que desfallecen ante la sola visión de las marcas y como la moda no incomoda son capaces de pagar setecientos dólares por unas floripondias e incomodísimas sandalias de Manolo Blanik así los juanetes las hagan pasar un día insoportable, bien merecido se lo tienen porque como reza el dicho popular “Para presumir hay que sufrir”.&lt;br /&gt;Pero ¿a quién le importa que esas mujeres vayan por el mundo con sus carísimos bolsos de marca colgados al hombro? A las otras mujeres, la respuesta es clarísima, y de ello se dieron cuenta hace muchos años aquellos que se dedican a fabricar objetos de lujo. Sin embargo, mucha atención, no sólo las mujeres son víctimas de la moda, los hombres también, por eso van con sus zapatitos Prada y sus camisas de marca, y así sus Ralph Lauren sean falsas, tendrán el muñequito bordado aunque le cuelguen los hilos, y no tendrán reparos en ponerse simulacros de camisetas Lacoste de todos los colores con el cocodrilo mirando para el lado equivocado.&lt;br /&gt;Esto, más que una afición ya es una compulsión y una prueba indiscutible de la estupidez humana llevada al extremo, inconsciencia ante la obscenidad del gasto y egocentrismo al máximo al pensar que todo el mundo está pendiente de lo que llevan puesto y de que producirán envidia a su paso. Admirable es el primer avispado que se dio cuenta del fenómeno y decidió capitalizarlo, y su camino lo han seguido muchos, para enterarse no hay más que mirar en la web la página &lt;a href="http://www.savetoby.com/"&gt;http://www.savetoby.com/&lt;/a&gt; donde un gringo consciente de la tontería de sus congéneres fotografió a su conejo y amenaza con comérselo si no le dan dinero. El gringo se ha forrado y cada mes pospone la fecha de la cena porque sigue recibiendo donaciones.&lt;br /&gt;El negocio es redondo, encontrar un motivo que estimule la neurona estúpida y comenzar a ganar dinero. Lo sabe el de savetoby, lo saben los dueños de las grandes marcas y lo saben los que venden pastillas para adelgazar. Y la cuestión va más allá porque los de las tiendas Luis Vuitton hasta se dan el lujo de no venderle a todo el mundo, con lo cual imagino que los feos y ordinarios quedan descartados, asimismo no sólo es menester ponerse en fila de espera sino asumir que no le venden el mismo modelo dos veces a la misma persona, y hay gente en la cola ¡horror, espanto! Esto ya es el “no va más" de la tontería, de la cual yo no me salvo porque en numerosas ocasiones he dicho que aunque no me gustan las sandalias de Manolo si tuviera dinero me compraría unas de Channel, son más baratas, menos incómodas y más bonitas, aunque con la pinta “proleta” que llevo últimamente dudo que me las vendieran.&lt;br /&gt;Yo también soy víctima de las pastillas y los tratamientos para adelgazar, mísera de mí, pertenezco a esa mitad del mundo que hace dieta mientras la otra mitad se muere de hambre, pero bueno, me consuelo pensando que cuando me da el ataque de compulsión como por Etiopía entera, y para mantener el equilibrio planetario expreso un desprecio debidamente sustentado con razones clínicas ante las modelos que usan talla infantil porque sus cuerpecitos famélicos no caben en la mínima talla de una mujer adulta. Pura y barata envidia.&lt;br /&gt;Mientras tanto en el mundo pasan otras cosas, Chomsky sigue escribiendo, en las universidades investigan curas contra el cáncer, las telecomunicaciones nos acercan cada vez más, y por supuesto el modelo de Luis Vuitton más feo y más barato que existe lleva mi nombre, morado y pequeño, se llama Marjorie y cuesta 340 dólares, no sé si sentirme ofendida o salir a comprarlo y de una vez por todas cerrar mi boca. Hay algo que me lo impide, no tengo el dinero y aunque lo tuviera, no soy una víctima de la moda y sigo conservando el sentido del buen gusto, gracias al cual cada vez que alguien ve mis fotos de los ochenta se burlan de todas menos de mí, la única que no iba a la moda con copete Alf y candongas de plástico, siempre con el pelo anudado en la nuca y vestida de negro. La pregunta es ¿tengo buen gusto o simplemente soy aburrida? Por lo pronto, sigo sin sucumbir ante la payasada consumista aunque admiro profundamente a Bernard Arnault y su capacidad para capitalizar la estupidez humana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-114108707708637102?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/114108707708637102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=114108707708637102&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/114108707708637102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/114108707708637102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/02/bernard-arnault-y-la-estupidez-humana.html' title='Bernard Arnault y la estupidez humana'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113891412857899416</id><published>2006-02-02T22:00:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T13:59:54.195+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>Cómo hago sin ti (en el Metro)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El mundo del disco está plagado de canciones románticas, casi todas con la misma letra y el mismo sonsonete, como en alguna ocasión dijeron Les Luthier de Withnie Huston, que se atrevió a lanzar dos canciones exactamente iguales en los ochenta y se quedó tan ancha (creo que una se llamaba All I get y otra All I want).&lt;br /&gt;Y sin embargo no deja de sorprenderme que tengan éxito, la gente las cante en la ducha y las ponga en la radio. Así continuamente los que van en autobús se ven sometidos a la tortura de escucharlas en la radio y los que vamos en el metro a escucharlas en la voz de los cantantes que se suben una y otra vez a entonarnos frases como las siguientes:&lt;br /&gt;-Tell me how am I supose to live without you&lt;br /&gt;-Cómo le hago sin ti&lt;br /&gt;-Cómo voy a hacer sin ti&lt;br /&gt;-No me enseñaste cómo se vive sin ti&lt;br /&gt;-Todo lo que hago lo hago por ti&lt;br /&gt;-Cómo duele que no estés&lt;br /&gt;-Cómo vivo sin ti&lt;br /&gt;Lo cual me lleva a una simple y sencilla conclusión: si la gente se pregunta cómo se vive sin el otro es porque no sabe vivir sola.&lt;br /&gt;Parece tonto pero no lo es tanto porque vivir solo puede resultar aburridor, depresivo y en ocasiones sumamente trágico para aquellos que no disfrutan de la soledad ni saben que hacer con el cuerpo un martes por la noche y mucho menos un domingo por la mañana.&lt;br /&gt;Yo por ejemplo me atormento sólo de pensar en vivir sin la gente que quiero y sé que muchos hombres y mujeres que conozco no conciben la vida sin su pareja así ésta sea un personaje deleznable al que cada vez que respira apetece patear.&lt;br /&gt;Pero ¿ la soledad que golpea al mundo es razón suficiente para que los compositores de “música para planchar” nos castiguen con su falta de creatividad? Ahora bien, si es un motivo ¿será que la soledad mata las neuronas y produce tal déficit de atención que el solitario que las escribe y el solitario que las escucha no se dan cuenta de que siempre tienen la misma letra?&lt;br /&gt;Antes me daba lo mismo porque conducía mi propio vehículo y siempre escuchaba lo que me daba la gana, pero ahora que voy en metro a menudo la diferencia se siente. No sé quién asesora a los cantantes del metro, pero el que lo hace carece de criterio y seguramente le dijo a los ecuatorianos que la música andina no tenía tanta recepción como las baladitas epidérmicas y lacrimógenas que ahora soporto en la voz de sudamericanos, europeos, yankis y de todo aquél que se aventura a exponer sus vergüenzas sentimentales a las ocho de la mañana. Y el asesor va a tener razón porque con las baladitas recogen más dinero que con las canciones de Atahualpa Yupanqui o de Merdeces Sosa, y ni qué decir de la pobre soprano rumana que quiso deleitar a la audiencia con un aria de Wagner y ni voltearon a mirarla, nadie se echó la mano al bolsillo, y yo la que menos porque a mí como dice Woody Allen: “Wagner me da ganas de conquistar Polonia”, pero me lo aguantaría de mil amores si cada dos por tres no me estuvieran repitiendo la cantinela de “Cómo voy a vivir sin ti”, porque me imagino mi vida sin mí y me da un ataque de pánico matutino que no es buena cosa cuando cinco días a la semana contesto un teléfono diciendo “Iberia equipajes, ¿en qué puedo ayudarle?” y claro, ahí comienza la crisis porque entre la voz angustiada del que no le ha llegado la maleta y mi mente dispersa pensando en cómo van a hacer si mí todos los que me quieren, todos los que me odian y todos aquellos que llaman a diario preguntando por sus pertenencias, yo me veo protagonizando la canción de la mañana, perdida en un bosque de dudas mientras me busco a mí misma y no me encuentro o los otros no me ven, así, fantasmagórica y trágica no puedo hacer otra cosa sino considerar que los seres humanos con cierto gusto musical tenemos el derecho inalienable a no ser atormentados por canciones que más que de amor parecen de terror.&lt;br /&gt;No quiero terminar sin agradecer a la vida por el violinista que madruga a tocar a Paganini en la estación de Nuevos Ministerios, mi destino todas las mañanas, contribuyendo a arreglar lo que los melosos cantantes han desajustado. Y como dice un músico argentino al que venero: “Gracias Totales” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113891412857899416?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113891412857899416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113891412857899416&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113891412857899416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113891412857899416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/02/cmo-hago-sin-ti-en-el-metro.html' title='Cómo hago sin ti (en el Metro)'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113705957068710041</id><published>2006-01-12T10:46:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T14:00:51.921+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>Ser árabe</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como muchas mujeres caribeñas de origen libanés o sirio, en medio de alguna conversación dejaba escapar que me sentía muy orgullosa de ser árabe, o mejor aún, que era la más árabe de mi familia, esto último debido a mi interés por la literatura o la situación política de oriente medio.&lt;br /&gt;Con mucha vehemencia me involucraba en conversaciones sobre el problema palestino y siempre con un cierto aire fanático atacaba la posición israelí para beneficiar a los menos afortunados que fueron invadidos y prácticamente expulsados de la que durante siglos fue su casa. Todo con ingenua pasión, todo con la inconsciencia a flor de piel de alguien que jamás ha vivido en carne propia la situación de ambos bandos, pero sobre todo desde la privilegiada posición de ser una mujer de origen árabe formada y educada al otro lado del mundo.&lt;br /&gt;Al respecto me hizo caer en cuenta alguien un 31 de diciembre cuando discutiendo sobre la conservación de las tradiciones culturales de los árabes en España, me manifesté a favor de que las niñas llevaran al colegio la ropa que se les antojase y la cabeza cubierta, por supuesto para “mantener viva la tradición”, pues los españoles se mostraban en contra de tal práctica en su país. Esa persona entonces me dijo: “Para ti es muy fácil decirlo, pues tú ni llevas burka, ni te extirparon el clítoris y estás aquí tan tranquila tomándote tu whisky mientras hablas de conservar la tradición”.&lt;br /&gt;En principio la frase me golpeó, la afirmación me resultó ofensiva y quise arrojarle el trago a la cara, pero pasados unos días pensé en lo razonable de sus palabras pues yo ni fui educada por padres musulmanes, ni tuve que ver a mi madre en silencio de pie frente a la mesa mientras los hombres terminaban de comer, tuve voz en mi casa, la oportunidad de ir a la universidad y de elegir a los dos hombres con los que me he casado.&lt;br /&gt;Nadie me impuso su voluntad, no fui forzada a permaner con la boca cerrada mientras los varones decidían mi destino, tampoco fui obligada a cubrirme hasta los tobillos y mucho menos golpeada por un padre o un marido.&lt;br /&gt;Por eso cuando dos años después de esta reflexión, sentada en el restaurante de un amigo de origen libanés, escuché a una amiga suya completamente borracha y pasada de perico hasta las pestañas decir: “Es que yo soy muy árabe”, tuve ganas de cruzarle la cara de una bofetada. Ella, sentadita en su silla de director y enfundada en una minifalda que dejaba de vez en cuando verle hasta las amígdalas, con sus tetas de silicona bien puestas en el escote y su pelo pintado de amarillo, se fumaba mis cigarros mientras dictaba una cátedra sobre las tradiciones árabes de su familia mientras yo pensaba en Naima, cuñada de cierta profesora de francés que conocí hace ya más de dos décadas y que a los catorce años fue obligada a casarse con un rico hombre octogenario que la mantuvo encerrada en una habitación hasta que a alguien se le ocurrió visitarla y la sacó de la casa del marido para encerrarla en un hospital psiquiátrico.&lt;br /&gt;Luego se me vinieron a la cabeza todos los artículos leídos sobre mujeres musulmanas violadas por más de cinco hombres que después eran encarceladas por el delito de prostitución o sobre mujeres afganas que al quedar viudas tenían que pedir limosna porque no se les permitía trabajar.&lt;br /&gt;Lo cierto es que la mayoría de las familias de origen árabe del Caribe colombiano se sienten orgullosas de pertenecer a un colectivo del que si bien hacen parte por sus apellidos o por el tipo de comida que preparan en sus casas, no hacen parte en lo relacionado con las tradiciones culturales. Muchos (como yo) no conservamos ni siquiera el idioma y pocos se habrán tomado la molestia de leer a Omar Khayyam o de conocer el papel de Saladino en las cruzadas y cómo éstas definieron las relaciones entre oriente medio y occidente. Porque somos occidentales y desde nuestras seguridades cómodas, sobre todo a las mujeres, se nos llena la boca diciendo lo árabes que somos. Pues cómo no se nos va a llenar, si no somos musulmanas, somos tan cristianas que cuando Yasser Arafat murió, a un encantador grupo de “árabes barranquilleros” se le ocurrió mandar a decir una misa por su alma musulmana. Y que dicho sea de paso, si la cosa hizo revolcarse al líder palestino en su tumba, visto por otros este hecho ocurrido en el Caribe, no es más que una muestra del sincretismo que nos acompaña.&lt;br /&gt;Llegado a este punto y siendo consecuente con mi fanática ingenuidad occidental, debo decir que me siento orgullosa de los aportes del mundo árabe a la literatura, la música, las ciencias y hasta de los señores de la guerra en la antigüedad. Ahora bien, no siento ningún fervor telúrico cuando un marroquí me empuja a la calle porque la acera es estrecha y por ser hombre él tiene que pasar primero, o cuando me lanzan una mirada entre la lascivia y el odio, y mucho menos cada vez que veo en pleno verano a las pobres argelinas arropadas mientras todos vamos ligeros de tela porque nos ahogamos del calor.&lt;br /&gt;La discusión es mucho más larga, podría entrar en sutilezas políticas sobre cómo afecta en cada país árabe el Islám a las mujeres o sobre los musulmanes fundamentalistas, pero el mundo está lleno de fundamentalistas cristianos, mormones, evangélicos, ecologistas, capitalistas y hasta vegetarianos que son los peores. El fundamentalismo se ha apoderado de las ideologías y de los estilos de vida y a mí y a todas las “mujeras” árabes de occidente sólo nos queda sentirnos orgullosas de nuestro tabbuleh, berenjenas rellenas, arroz con almendras y tahine, es decir, que al final ellos van ganando porque el orgullo se nos queda donde quieren que nos quedemos, en la cocina. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113705957068710041?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113705957068710041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113705957068710041&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113705957068710041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113705957068710041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2006/01/ser-rabe.html' title='Ser árabe'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113525095348297070</id><published>2005-12-22T12:22:00.000+01:00</published><updated>2005-12-22T12:37:38.863+01:00</updated><title type='text'>Lola ha vuelto a mí</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No sé si lo recuerdan bien, pero aquellos que vimos &lt;em&gt;Sesame Street&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Barrio Sésamo&lt;/em&gt;, para los españoles o &lt;em&gt;Plaza Sésamo&lt;/em&gt;, para los sudamericanos) frecuentemente disfrutábamos de un &lt;em&gt;muppet&lt;/em&gt; (nuevamente traducción, &lt;em&gt;teleñeco&lt;/em&gt; para los españoles) flaco, pequeñajo, calvo y con gafas que salía muy contento cantando “Lola ha vuelto a mí” y lo repetía con tal entusiasmo que siempre era sorprendente así ya lo hubiéramos visto una y otra vez cuando después de cantar el estribillo cinco veces gritaba “¡Ahí viene Lola!” y salía corriendo despavorido para dar paso a la imagen de un monstruo (o monstrua si esta palabra es posible) enorme y peludo que le correteaba.&lt;br /&gt;Pues así estoy yo, como el &lt;em&gt;muppet&lt;/em&gt;, porque Lola ha vuelto a mí. Lola son las pesadillas nocturnas, diurnas y a la hora en que me quede dormida, que me hacen gritar como una Erinia y soportar taquicardias insufribles.&lt;br /&gt;Lo de las pesadillas es una constante en mi vida familiar, mi hermana por ejemplo, jamás advirtió de ellas a su futuro marido y el pobre hombre fue víctima de un ataque de pánico cuando en la segunda noche de casados su mujer salió corriendo por toda la casa y acabó escondida detrás de una puerta.&lt;br /&gt;Yo comencé a sufrirlas en mi infancia porque las empleadas del servicio mal encaradas que hicieron parte de mi vida siempre se dieron con empeño a la labor de meterme miedo con fantasmas, demonios, brujas y locos de la calle para que me portara bien. Jamás consiguieron aconductarme durante el día pero durante la noche era otra la historia porque estaba tan horrorizada que no fui capaz de dormir sola hasta los treinta años y no me resultaba fácil ir al baño en la madrugada ni por error de la casualidad.&lt;br /&gt;La cosa se fue complicando a mi paso por la iglesia Evangélica a la cual mi madre asistió durante siete años en los que sólo escuchaba que el demonio estaba en todas partes y con eso de que Dios te vigila acabaron rematándome porque era tan omnipresente que hasta robarme las conservitas de leche en la tienda de la casa me causaba pesadillas.&lt;br /&gt;Pero la cosa llegó a su punto culminante cuando en la iglesia se inventaron los martes de cine club, al que asistí  una vez porque “El Infierno ardiente” me dejó tan trastornada que pasé noches enteras soñando con mi cuerpo gordito envuelto en un tutú y chamuscándose en las llamas eternas, todo porque bailar era pecado y yo iba tres veces por semana a clases de ballet.&lt;br /&gt;Las pesadillas son recurrentes en mi vida y se presentan cada vez que tengo expectativas sobre algo, un viaje pendiente o cuentas por pagar, de modo que ahora torturo a mi marido con tirones de pelo a media noche, gritos a las dos de la mañana y golpes en la cara a la hora de la siesta. Soy consciente de que él prefería el momento en que le quitaba la manta porque estaba matando sajones debido a mis lecturas sobre el rey Arturo (porque dicho sea de paso siempre he preferido a los britanos), y la única conclusión que puedo sacar del tema es que llevo una doble vida, una despierta y otra dormida, la cual no siempre es controlable y da sorpresas desagradables cuando me viene la tonta idea de buscar el significado del sueño en diccionarios de sueños de Internet, donde aparecen cosas tan locas como que soñar con un fantasma vestido de negro es un mal presagio y hay que estar alerta. ¡Qué belleza! Torturada de día y paranoica de noche, pero es una mala costumbre que tenemos aquellos que en algún momento hemos sido fanáticos de Freud o de Jung, sucumbir ante los mensajes del inconsciente, al que por supuesto si estimulas, te sigue mandando señales cual antena de radio.&lt;br /&gt;Por lo pronto tengo la certeza de que en algún momento se irán como lo han hecho siempre, sin previo aviso y cuando me olvide de las señales, que entre el espíritu freudiano y la manía semiológica, pueden convertirse en obsesiones que hay que sacar a escobazos.&lt;br /&gt;De momento sigo con Lola, pero tal cual como el &lt;em&gt;muppet&lt;/em&gt;, yo corro más rápido que ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113525095348297070?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113525095348297070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113525095348297070&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113525095348297070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113525095348297070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/12/lola-ha-vuelto-m.html' title='Lola ha vuelto a mí'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113460141304119457</id><published>2005-12-15T00:02:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T14:01:10.567+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>O sea, súper "macondiano"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cada vez que alguien se refiere a algún hecho en particular como “Macondiano” no puedo evitar pensar en si esa persona alguna vez ha leído completo “Cien Años de Soledad” o por lo menos lo ha tenido en sus manos. Porque ¿Qué rayos significa macondiano? Y ¿Qué tipo de persona suele utilizar esta expresión? La respuesta para mi es clarísima, el que usa “Macondiano” suele decir también “Dantesco” y “Kafkiano”. La iluminación me llegó una tarde en Barranquilla cuando cierta criatura veinteañera soltó la acuñable frase “O sea, es super macondiano”, lo cual se me antojó entre Dantesco por la figura de la personilla en cuestión soltando la frase, y Kafkiano en la medida en que en ese momento me sentí Gregorio Samsa convertido en cucaracha. “No puede ser que yo haya sido profesora de Literatura de este engendro”, pensé y deseé ser fumigada al instante.&lt;br /&gt;Pero luego y antes de tragarme la botella de insecticida consideré la posibilidad distante de que la criaturilla hubiese leído “La Divina Comedia” y al menos “La Metamorfosis” porque sé que de “El Castillo” con toda seguridad no habrá tenido noticia en su vida. Dicha consideración que se hizo pregunta no obtuvo respuesta como una decisión personal mía a permanecer entre la ignorancia y la fantasía.&lt;br /&gt;Ahora bien, si macondiano es que Remedios la Bella se eleve al cielo en cuerpo y alma o que al hijo de Amaranta Ursula se lo coman las hormigas ¿a quién se le ocurre que puede ser macondiano el que los paramilitares colombianos lleguen a un pueblo y con una motosierra le corten la cabeza a veinte hombres? ¿O que una inmobiliaria llena de corruptos venda sobre planos apartamentos en un terreno propicio a los deslizamientos? Estos hechos poco o nada tienen que ver con Remedios la Bella o Amaranta Ursula, pero la gente insiste tanto en referirse a ellos como macondianos, que a punta de decirlo van a acabar convirtiendo hechos de violencia y estafa en pura literatura.&lt;br /&gt;Lo “Dantesco” ya es costumbre y tiene más pecado, porque “después del bombardeo sólo quedan imágenes de un espectáculo dantesco”, frase mil veces repetida por los periodistas que en Colombia cubren los temas de orden público y la mayoría de los cuales no tienen ni idea de quienes son Beatrice o Virgilio. Y digo yo, ya puestos a hacer literatura comparada bien podrían decir a qué círculo del infierno pertenecen las imágenes del espectáculo.&lt;br /&gt;En cuanto a lo “Kafkiano” ya la cosa se convierte en el “apaga y vámonos” de las expresiones de cajón mal empleadas porque “¿qué es kafkiano?” Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua la expresión se refiere a una situación absurda y angustiosa que no se corresponde con la chica que sale con un hombre un tanto silencioso y poco entusiasta y de repente te suelta un: “Estoy saliendo con un tipo super kafkiano”.&lt;br /&gt;A mí me gustaría decir que me importa un comino pero como soy una atormentada lectora y televidente criticona no puedo más que reaccionar con violencia ante el mal uso indiscriminado de expresiones literarias y me siento como Otoniel Martinez, el padre y abuelo de unas grandes amigas, que todas las mañanas de su vida ha leído el periódico de Santa Marta con el bolígrafo en la mano, y hasta que no hace las correcciones de estilo y ortografía de las barbaridades periodísticas publicadas, no tiene paz.&lt;br /&gt;Lamentablemente ya las palabras mencionadas se han convertido en expresiones populares y cualquier vendedor de empanadas puede ser el kafkiano que en una cocina dantesca preparó una receta macondiana.&lt;br /&gt;No me importa, me lo digo una y otra vez, me sabe a cacho, y si frente a cualquier hecho folclórico alguien se refiere enfáticamente al mismo con un “Es que esto es Macondo”, yo prefiero pensar que nada tiene que ver con Remedios la bella y que posiblemente su paso al otro mundo no fue más que la alucinación de un periodista kafkiano que estaba en su casa harto de ver pasar todos los días iguales.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113460141304119457?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113460141304119457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113460141304119457&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113460141304119457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113460141304119457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/12/o-sea-sper-macondiano_15.html' title='O sea, súper &quot;macondiano&quot;'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113460129456289572</id><published>2005-12-14T23:59:00.000+01:00</published><updated>2007-07-30T14:01:30.151+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marjorie eljach'/><title type='text'>Elogio de la mujer borracha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre que se habla de borrachos memorables alguien cita a Bukowski, evoca sus peleas y se deshace en elogios sobre el alcohol y la vida “al margen”. Pero cuando se trata del caso contrario, una mujer borracha, cualquiera es capaz de abrir su bocota para referirse al “drama de una mujer alcohólica” como Janis Joplin, por ejemplo, y a nadie se le ocurre hacer un elogio del estado etílico femenino, que puede ir desde hablar disparates con vehemencia, reírse de los malos amantes o darle un botellazo en la cabeza al primer avispado que pretende aprovechar su estado de conciencia para meterle mano.&lt;br /&gt;Lo cierto es que he presenciado durante mucho tiempo el agradabilísimo o patético espectáculo de una mujer ebria, y sólo se diferencia del espectáculo masculino en una cosa en particular, no hay sillas voladoras, que si patadas, según sea el aspecto del osado aventurero que pretenda cruzar el límite, o lo vea la pretendida de acuerdo con la cantidad de etanol ingerida y los poderes embellecedores de la sustancia.&lt;br /&gt;Comienzo aquí entonces el ejercicio de recordar incidentes con amigas queridas en relación con sus bebidas favoritas.&lt;br /&gt;Paty, borracha profesional de rumbas interminables y conocedora de sus límites me dice cierta noche: “Yo no tomo Absolut porque me da por pelear” a lo cual yo me emociono y le digo: “Pues a mi el Absolut me da por pedírselo al primero que pase, así que ahí vamos equilibrando. Yo lo pido y tu le zampas la mano al que me diga que si.”&lt;br /&gt;Esa noche no hubo a quien seducir porque el casting parecía hecho para una película de serie B y pasamos el rato dedicadas a clasificar los diferentes tipos de penosos penes vistos a lo largo de nuestras cortas vidas. Margie, prima de Paty, y borracha de lengua empelotada pero de cuerpo equilibrado, nos develó el mundo del champiñón, pene pequeño y gordo que si hay quien lo meta no hay quien lo saque. Ella fue la primera en verlo y contener la risa mientras el resto de nosotras tuvo que esperar años para que en su camino se apareciera semejante adminículo de feria, del cual algunos hombres son portadores inconscientes de su exotismo.&lt;br /&gt;Julia, borracha reciente a sus cuarenta y como consecuencia culpable por la tardía aventura adolescente a la que se enfrenta, es la siempre perfecta e imperturbable, con su vaso de ron en la mano, que parece ser el mismo pero se ha vaciado y llenado unas cinco veces en menos de hora y media. Bebedora veloz que se alegra de inmediato y acaba bailando arriba de las mesas para luego de un rato hundirse en el drama de haberle prometido a su hijo que no llegaría bebida. A todas nos da la risa floja pero yo lo asumo como algo personal y la llevo al baño para obligarla a vomitar hasta la bilis, tomarse dos Alka Seltzer con soda y masticar grandes bolas de papel higiénico, que según me he enterado recientemente quitan el tufo.&lt;br /&gt;Cuando quiero darme cuenta la he dejado mareada de tanta solidaridad, con la garganta destrozada de obligarla a meterse el dedo hasta el fondo para sacar sus jugos gástricos, y lo que es imperdonable en ella, despeinada.&lt;br /&gt;Porque si hay algo indispensable entre un grupo de mujeres ebrias es la amiga solidaria, aquella que pese a la cantidad de alcohol que tenga en su cuerpo, es capaz de detectar al tiburón al acecho y advertir que una de la pandilla lleva demasiado tiempo en el baño. Y esa es Lina, mi sobrina de veinticuatro años, que tiene dos características importantes a saber, metabolismo de cosaco y un título que la acredita como campeona de Kick Boxing a la cual pusieron a competir con hombres porque a las mujeres las tiraba al suelo a la primera.&lt;br /&gt;Lina es la compañera perfecta, esa que cuando se acaba el trago te acompaña a comprar más y en una calle oscura te suelta con su vocecita ultra femenina un “No te preocupes que vas conmigo”. Ella, a la que el color del pelo le hace juego con las botas y es capaz de echarse al hombro dos petacas de cerveza sin perder el equilibrio de sus tacones de aguja ni romperse una uña, porque su novio no puede con ellas.&lt;br /&gt;Lina es el arma letal que todo grupo de borrachas quisiera en sus filas, que una noche en un bar de Barranquilla mientras todas bailábamos fue capaz de detectar que Cata llevaba más de siete minutos en el baño y como Cata bloqueaba la puerta con su cuerpo, cual súper héroe mi sobrina entró por el techo del baño de hombres y la sacó cargada.&lt;br /&gt;Lo de Catalina ya es histórico, sentada en la barra y esperando a que llegara la pandilla, se tomó dos Cosmopolitan al mejor estilo de Carrie Bradshow fuera de contexto, porque ni Barranquilla se parece a Nueva York ni ella a Sarah Jessica Parker, y luego debió enfrentarse a Guillermo que a cada trago de Tankeray le sacudía la cabeza.&lt;br /&gt;Lina la sentó en un sofá y luego entre Yolanda y yo la llevamos a tomar aire a la calle y la sentamos en una jardinera. Ella perdió el glamour y cayó dentro sobre hojas podridas. Entonces nos vino la genial idea de sentarla en el suelo porque de allí ya no iba a caerse, pero no, Cata se fue de jeta contra la tapa de una alcantarilla y se hizo un pelón multicolor que la acompañó durante días.&lt;br /&gt;Antes de la caída la conversación no versó sobre hombres, porque las mujeres ebrias no sólo hablan de hombres, cosa que los señores dan por sentada. En ese rato de florida intelectualidad todo iba dirigido hacia una lectura comparativa entre el Reality Show y la tragedia griega, tema de la tesis de maestría de nuestra querida amiga bastante traído de los pelos. Pero es de todos sabido que con un poco de teoría por aquí y una buena argumentación por allá cualquier cosa es susceptible de ser comparada, sustentada y validada. Y más, cuando todos los interlocutores tienen cuatro ginebras encima.&lt;br /&gt;El enebro es lo que tiene, lo pone a uno “verborreico”.&lt;br /&gt;Y a mi, porque no me iba yo a quedar por fuera del elogio, no sólo me pone verborreica sino vehemente en mis argumentaciones al sostener cosas tan locas como que “La primera canción de la historia del rock es In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly, año 1972”. En realidad la canción es del 68 pero yo me como los cuatro años con soltura, con la misma soltura con la que paso por alto a los Stones, quienes en mi estado de musicóloga ebria no califican. Me indigno con Daniel, el novio de Margie, quien me reclama furibundo y descalifico sus comentarios con el vozarrón de Don Corleone que se me pone después de tres tragos, y él sabio e inteligente ve venir el botellazo y me deja a mi aire, convencida de que lo que digo es lo correcto, y a los Stones que les den.&lt;br /&gt;Sin embargo no todo es alegría entre borrachas, porque siempre está aquella pobre alma a la que el novio acaba de dejar y mientras llora las otras insultan al imbécil con el objetivo único de darle ánimos a la amiga quejica, la incitan a llevarse a la cama al primero que pase como si todas no supiéramos que los polvos ocasionales son la peor cura para el olvido y ya que son una lotería, si sale malo, lo cual es bastante probable después de ciertas horas de la madrugada, a la decepción amorosa se suman la falta de criterio para elegir al “semental quita penas” y el dolor en la retina por el color de perro corriendo de las colchas setenteras de la habitación del motel.&lt;br /&gt;Pero si en toda pandilla de mujeres borrachas hace falta una Lina para evitar a patadas avances indeseables, no pueden quedarse sin una Yolanda, mi otra sobrina, que no es que tenga metabolismo de cosaco, ella es El Cosaco, capaz de competir con bebedores mitológicos, mandarlos a la mismísima mierda en un taxi y por supuesto a las ocho de la mañana soltar la frase a las que todos los que la aguantan llena de pavor: “Ajá y entonces, ahora para donde nos vamos”, y cuando todos quieren irse a dormir, ella apenas está empezando.&lt;br /&gt;Nuestra cosaca hace honor a su nombre, Yolanda, la reina de la parranda, con un hígado de plástico y a la que sólo unos pocos hemos tenido la fortuna de ver medio descompuesta después de tres días de rumba, cosa que se arregla con una ducha fría y que despierta la envidia de los hombres que van cayendo dormidos a su paso.&lt;br /&gt;Este elemento es indispensable porque tiene la conciencia de llamarte la atención cuando estás hablando de más, intentas seducir al personaje equivocado o vas a cometer el craso error de ponerle coca cola al ron, jugo de naranja al vodka o tónica a la ginebra. Es quien verifica que no te den por la cabeza a la hora de pagar la cuenta y te embute en un taxi llamado por teléfono a fin de evitar que vayas haciendo eses manejando tu carro y quedes estampillada contra un poste cual si fueras modelo de los productos ACME.&lt;br /&gt;Una mujer borracha puede ser tan violenta o patética como un hombre, pero siempre divertida, así no sea ella la que se divierta y amanezca como yo en cierta ocasión, con un chichón en la frente por una falla técnica, no haber medido correctamente la distancia entre el inodoro y mi cabeza. Momento memorable que me condujo hacia el amanecer abrazada a un balde verde, porque de entre todas las amigas, el inodoro y el balde nunca tienen que irse, siempre están en casa esperándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113460129456289572?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113460129456289572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113460129456289572&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113460129456289572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113460129456289572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/12/elogio-de-la-mujer-borracha.html' title='Elogio de la mujer borracha'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113320085625990320</id><published>2005-11-28T18:45:00.000+01:00</published><updated>2005-12-15T01:37:03.030+01:00</updated><title type='text'>Tiempo de Toser</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días asistí a un concierto de un grupo de cámara. Estaba yo muy emocionada porque aún sin haber visto la programación, tenía la plena convicción de que se trataría de algo más bien barroco, no sé exactamente por qué, tal vez porque los únicos conciertos de cámara a los que he asistido en mi vida han sido de música barroca.&lt;br /&gt;Aquello fue encantador, tres apasionados jovencitos interpretando sorprendentes piezas del siglo veinte para las cuales el público, en su mayoría de más de sesenta años, no se encontraba preparado.&lt;br /&gt;La explosión de disonancias, repentinos silencios y expresivos gestos de los intérpretes los tomaron por asalto, tanto que me resultó inevitable dirigir mi atención hacia ellos, cosa que estando en primera fila me ocasionó una tortícolis remediada a tiempo por dos pastillas de Ibuprofeno.&lt;br /&gt;Detrás de mí dos señoras que al principio sonreían expectantes fueron cambiando la expresión de sus rostros de agrado a sorpresa y de sorpresa a disgusto, salpicando el ambiente con comentarios como “Esto es muy nuevo” o “¿Esto qué es?”, y yo con ganas de decir: “Señora, esa pieza tiene su edad, cállese de una vez”, pero me contuve porque conocedora de lo fuerte e indisimulable de mi acento caribeño, era plenamente consciente de que el regaño podía terminar en tragedia.&lt;br /&gt;Por supuesto al concierto asistieron los infaltables “tosedores”, aquellos que entre movimiento y movimiento aprovechan para carraspear hasta desgarrarse como si en el programa hubiera una instrucción clara que dijera: “Tosa ahora o ahóguese para siempre”, pero esos están en todos los conciertos, mucha gente con gripe que en vez de quedarse en su casa bajo las mantas aprovecha para salir a escuchar música e incordiar a intérpretes y asistentes.&lt;br /&gt;A los tosedores se suman los que no apagan el teléfono móvil, que dicho sea de paso, por tratarse de un concierto de música contemporánea posiblemente pensaron que el sonido del móvil amenizaría la función, y los que tienen reloj con alarma que pita a las horas en punto. A éstos yo les arrancaría el reloj y los obligaría a tragárselo sin derecho a vaso de agua, porque si ellos no muestran compasión ¿por qué razón habría de mostrarla yo?&lt;br /&gt;Los que se ríen tienen menos pecado, porque bueno, uno tiene derecho a que una pieza musical le haga gracia, pero los que hablan y hacen comentarios desobligantes bien podrían morderse la lengua, o como hicieron muchos que no soportaron el descubrimiento, largarse a sus casitas en silencio.&lt;br /&gt;No es que yo sea una neurótica intolerante, es que siendo alguien cuyo trabajo actual depende del público, no puedo dejar de ser solidaria con aquellos a los cuales el público maltrata, aunque posiblemente estos tres chicos tienen claro que su trabajo es difícil de asimilar y no es para todo el mundo, y que al trabajar con música tan compleja y poco popular se vean constantemente en la penosa situación de que una gran parte de los asistentes los abandone a la mitad del concierto.&lt;br /&gt;De cualquier manera no puedo evitar pensar cada vez que me encuentro en medio de una situación semejante: “Dios mío, lo que hay que aguantar” y lamento sólo un poquito el tener que ser juzgada por un grupo de desconocidos que jamás en su vida se han subido a un escenario, pero como dice cierto amigo mio: “Such is life”, o como afirma mi madre “Es lo que hay”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113320085625990320?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113320085625990320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113320085625990320&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113320085625990320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113320085625990320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/11/tiempo-de-toser.html' title='Tiempo de Toser'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113135063737275936</id><published>2005-11-07T09:02:00.000+01:00</published><updated>2005-11-07T12:46:49.913+01:00</updated><title type='text'>Esto de ser comediante...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todo comenzó cuando estudiaba Literatura en la Javeriana y Carolina Rueda y Jaime Riascos llegaron con el cuento de hacerse “cuenteros”, hicieron talleres de narración oral, quedaron enamorados y decidieron que la palabra era lo suyo de una vez y para siempre. Yo no estaba muy convencida de la cosa pero como soy de las que se apuntan a un bombardeo me monté en el bus de la cuentería y comencé con mal pie porque me decidí por los cuentos de Gabriel García Márquez y como pretendía contarlos tal y como estaban escritos yo misma me aburría en el escenario, tanto que en numerosas ocasiones pensaba: “Dios mío, cuando acabará esta tortura”. Mis historias eran interminables, llenas de detalles innecesarios que hacían bostezar y yo cada vez me decepcionaba más. Y mientras Carolina y Jaime iban cuesta arriba yo iba cuesta abajo.&lt;br /&gt;El trancazo final me lo dieron en el Festival Iberoamericano de Narración Oral del ya desaparecido Teatro Popular de Bogotá, cuando después de pasarme dos meses montando cuatro cuentos eróticos de Anaís Nïn, me anuncian con cuarenta y ocho horas de antelación que me habían cambiado a la sesión infantil de tarde. Corriendo de un libro a otro logré montar treinta minutos de cuentos de Andersen, y luego de ver como Nelly Pardo, cantó, bailó y contó, quedé plenamente convencida de que los niños no eran lo mío y lo de contar cuentos menos. Allí concluyó la historia y cuando me fui a vivir a Barranquilla olvidé por completo la narración oral excepto para contar mis anécdotas absurdas a los amigos.&lt;br /&gt;Pero de repente Carolina Rueda reapareció en un festival de El Caribe Cuenta y entre ella y Moisés Mendelewicz me subieron al escenario y me convencieron de que estaba perdiendo el tiempo detrás de un escritorio.&lt;br /&gt;Gracias al interés de Carolina y de amigos como Zoila Sotomayor y Manuel Sánchez, estuve en varios festivales y una vez llegué a Madrid me puse en la labor de abrirme un espacio.&lt;br /&gt;Toda esta introducción biográfica no tiene intención demagógica alguna, es sólo la excusa para reflexionar un rato sobre el oficio de comediante, porque mi trabajo ya no es de cuenta cuentos exactamente, pero aún no estoy muy segura si es de comediante. El hecho es que cada vez que escribía un texto y luego lo interpretaba en el escenario la gente se reía muchísimo y yo pensaba: “Ve, esto parece más stand up comedy que una función de narración oral”. Y como cada vez salía más divertido y la gente reaccionaba con entusiasmo, decidí denominar lo mío como un punto intermedio entre el narrador oral y el comediante.&lt;br /&gt;Ahora bien, esto tiene ciertos matices desagradables, por ejemplo, el que cada vez que abres la boca así sea para pedir agua y aunque no estés en el escenario, la gente esté esperando que digas algo que los haga arrastrarse de la risa. O que por ejemplo en una fiesta quieran que “cuentes un cuento”, como si uno fuera pidiéndole al ingeniero que conoce en una reunión que calcule las cargas del segundo piso donde está sentado tomándose unos tragos.&lt;br /&gt;Luego están aquellos a los que no les pareces lo suficientemente graciosa en escena, porque ellos no soportan no morirse de risa sin parar y no disfrutan del cien por cien del texto por estar esperando los momentos cómicos. A esos, siempre que me los tropiezo pienso, que se busquen alguien que les haga cosquillas durante una hora.&lt;br /&gt;Pero en términos generales el problema del oficio no es el público, son los otros comediantes, mejor dicho, la competencia. Sobre todo cuando van en plan “diva”, lo cual me lleva a evocar mi primer concurso de monologuistas en Madrid en abril de este año.&lt;br /&gt;Iba yo muy desprevenida y amable como suelo ser, queriendo hacer amigos de inmediato y entro al camerino sonriendo a todos, pero todos iban a su aire. El uno maquillándose, la otra haciendo ejercicios de respiración y alguno fumándose un porro, y mientras lo hacían repasaban su texto, que sólo interrumpían para decir cosas como “Yo dirijo mi propio grupo”, “Yo soy cantante y bailarina”, “Lo mío no es esto, vamos que yo en realidad soy de formación shakepeariana”, y yo ahí, tan desangelada que lo único que se me ocurrió fue decir: “Yo tengo mi propia bolsa de maquillaje” y como nadie me prestó atención rematé con un: “Todo es Lancome así que no lo presto”. Porque claro, si nadie iba a hablarme yo mi maquillaje carísimo no lo iba a compartir con los genios del camerino para que me lo dejaran lleno de bacterias, uno no sabe quién puede tener un herpes o una mononucleosis.&lt;br /&gt;Al final yo gané y compartí el primer lugar con la única que me habló y de la que ahora soy amiga.&lt;br /&gt;He seguido mi peregrinar por salas de teatro y bares. Lo de los bares es una historia porque mientras uno va sofocadísimo y nervioso, consciente de que ha trabajado lo suficiente en el ensayo, posiblemente se tropiece con un grupo de despistados en la barra a los que nadie ha informado del espectáculo de la noche y se dediquen a hablar durante la función. Debo decir que a mí esto me resbala porque mientras ellos hablan yo me concentro en el dinero que recibiré después de torearlos, pero no puedo evitar recordar cuando a mis tiernos diecinueve solía exclamar muy digna “Yo no cuento para borrachos así que no trabajo en bares”, lo cual no era más que una mentira podrida pues la realidad era que no me dejaban salir de mi casa en la noche pero a mí me comía la vergüenza sólo de pensar en soltarle a mis compañeros de &lt;em&gt;chilingui&lt;/em&gt; un “No puedo ir a la función porque no me dan permiso”.&lt;br /&gt;En cuanto al público debo decir que hay de todo, desde los ancianitos de la función de la tarde en el Festival Iberoamericano de Teatro, que parecían estar atiborrados de Ativán y cuyos rostros no expresaban ni agrado ni disgusto hasta la última loca que me tropecé en un bar el jueves pasado, que interrumpía mi discurso sobre los diferentes tipos de hombre para gritar: “¡Yo soy una perra y me los follo a todos!”. Ésta me gustó, porque claro, cuando uno va de comediante en algún momento quiere establecer un diálogo con el público, y estando en Ciudad Real, rodeada de parcos manchegos que se ríen bajito, la entusiasta devoradora de hombres resultó de gran ayuda aunque confieso que a la tercera interrupción yo fantaseaba con tener una botella para lanzársela a la cabeza.&lt;br /&gt;Pero más que el público o los espacios, lo que todavía no deja de sorprenderme es la constante pregunta de “¿Y a ti quién te escribe los monólogos?”, porque me resulta inconcebible pararse en un escenario a interpretar el humor de otro, aunque en esto sé que soy un poco cabezota pues si lo pienso bien el teatro está lleno de textos humorísticos concebidos para ser interpretados por otros, no obstante yo insisto en que si me ocurren cosas absurdas que hacen gracia la vida me manda señales para que escriba e interprete mis propios textos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Insistiré, y entonces, cuando ya todo sea lo suficientemente aburrido como para no reírse, echaré mano de los otros, aunque honestamente espero que la vida siga siendo generosa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113135063737275936?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113135063737275936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113135063737275936&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113135063737275936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113135063737275936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/11/esto-de-ser-comediante.html' title='Esto de ser comediante...'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113080111432406449</id><published>2005-11-01T00:24:00.000+01:00</published><updated>2005-11-01T00:25:14.336+01:00</updated><title type='text'>Doce Cadáveres</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Jim Morrison, George Melies, Isadora Duncan, Pedro Abelardo y Eloisa, Eugene Delacroix, Guillaume Apollinaire, Honorato de Balzac, Sara Bernhard, Marcel Proust, Oscar Wild y Alan Kardec; desde luego una lista ambiciosa si se pretende visitar doce tumbas en una tarde y más aún en un cementerio laberíntico como Pere Lachaise.&lt;br /&gt;Estoy en París, es 31 de diciembre y antes de ir a recibir el año 2005 en la Torre Eiffel como todos los turistas que ocupan la ciudad pese a ser maltratados por cuanto camarero o chofer de autobús local se atraviese, decido hacer una siesta después de cuatro horas interminables en el museo de Louvre y a las tres de la tarde despierto a Andrés:  “Ya es hora...que se nos va la luz y no podemos hacer fotos” (tengo una Nikkon de aficionado que despierta la admiración de todos los dependientes de tiendas fotográficas pero sus largos suspiros no me sirven de nada al momento de tomar una foto de noche, no es profesional, no es digital, no hay nada que hacer salvo salir con la luz del sol).&lt;br /&gt;Caminamos cincuenta metros desde el hotel Ascot Opera y nos subimos al metro, la estación de Pere Lachaise está cerrada, de manera que nos bajamos en la siguiente y salimos a una calle llena de tiendas de pompas fúnebres, sólo hay una abierta y yo no sé si me veré muy ridícula llevando en la mano unas flores para Morrison y otras para Eloisa, que no para Pedro Abelardo, no es de los míos, traidor y egocéntrico que se prefirió a sí mismo.&lt;br /&gt;Entramos por la puerta de atrás y aunque antes había lamentado que la tienda en la que vendían los planos a dos euros estuviera cerrada ahora ya no lo siento tanto, frente a mí hay un plano enorme que indica en qué calle está cada una de las tumbas que quiero visitar.  Hago mi lista y noto que estoy a unos pasos de la tumba de Oscar Wild  pero justo al lado están sepultando a alguien y se me cortan de repente las ganas de entrar.  Los deudos pensarán que soy una turista snob insensible si saco la cámara.&lt;br /&gt;Andrés y yo comenzamos el recorrido hacia las tumbas siguientes y mientras él contempla anonadado el sitio y de vez en cuando dice:  “Este es un buen vecindario para vivir eternamente” yo sólo puedo pensar en que se me está yendo la luz y hago mi lista de prioridades, Morrison y Eloisa, y después los otros si hay tiempo.&lt;br /&gt;Morrison está en la calle 30 y estamos en la calle 91, diviso a un par de melenudos en la distancia y pienso:  “Estos tienen cara de venir de donde Jim”, les caigo a quemarropa y efectivamente ya vienen de vuelta, nos explican que debemos rodear el cementerio y después dar una vuelta.  Comenzamos a andar a un ritmo acelerado y cuando terminamos la vuelta en el número 32  pienso que estamos a punto de llegar y damos un salto a la calle 16.  Hay otros melenudos delante de nosotros a los que hemos seguido instintivamente porque con esas pintas seguramente no van a visitar la tumba de Gilbert Beacoup, los melenudos cambian de dirección y yo insisto en que hay que subir una cuesta, la subimos y nos encontramos de repente en el número 90 donde una pareja de mediana edad nos sugiere bajar por unas escaleras escondidas entre tumbas, llenas de barro y hojas podridas por la lluvia del día anterior.  Segura de mi torpeza bajo con sumo cuidado y Andrés va adelante, como previendo una desgracia.  De repente voltea, me mira y con su característico humor negro dice:  “Llévate cuidado que el que mueras en Pere Lachaise no significa que te vayan a enterrar aquí”.&lt;br /&gt;Regresamos al 32 y sugiero seguir la ruta antes tomada por los melenudos y en menos de dos minutos vemos un vigilante:  “Ya llegamos” digo, segura  porque  aunque no he visto nada aún, sólo una tumba tan visitada y tantas veces violentada es la única que se da el lujo de tener vigilante propio.&lt;br /&gt;La tumba está llena de flores, mensajes, botellas rotas y una recién puesta botella llena y tapada de cerveza Corona.  Hay un gringo flaco al que su novia le toma fotos y doce personas que vienen bajando la cuesta de manera que rápidamente hago cuatro fotos y en una se atraviesa el vigilante para quitar la botella de cerveza, Andrés se indigna y en español le dice molesto:  “Déjela que es un bonito homenaje, alguien ha venido hasta aquí para tomarse una cerveza con Jim Morrison”.  Y yo tratando de calmarlo justifico al vigilante diciendo que debe estar harto de cuidar una tumba y más aún un 31 de diciembre.&lt;br /&gt;Los recién llegados se hacen fotos, conversan entre ellos y por unos instantes todos somos amigos.  Salimos de allí después de saludar y nos vamos corriendo a buscar la tumba de Pedro Abelardo y Eloisa que viven en el 27, a un paso, pero en Pere Lachaise un paso puede ser un interminable ir en círculos sin llegar a ninguna parte.  Efectivamente así sucede pero en el camino  por sorpresa  nos encontramos con la tumba de Eugene Delacroix.  Hace unas horas hemos contemplado “La libertad guiando al pueblo” en el Louvre y la tumba es tan dramática como su obra, un enorme sarcófago negro con su nombre en letras doradas.  Hago la foto y sigo y en el camino veo que el invierno le sienta bien al cementerio, los árboles secos hacen el escenario más conmovedor de lo habitual y acaban de comenzar a graznar los cuervos, entonces pienso en Poe y lamento que no tenga su última residencia en la tierra en este vecindario.&lt;br /&gt;No hay forma de dar con la tumba, caminamos perdidos para aterrizar frente a dos personajes que no hacen parte de mi ilustre listado, Gilbert Beacoup y Marie Trintignat, juntos eternamente bajo unas losas brillantes de color confuso que delatan cierto mal gusto, pienso: “Mira tú, hay que ser valiente para querer quedarse en este sitio tan kitsch para siempre” .  Hay un hombre contemplando la tumba que voltea y se dirige a nosotros en francés, tiene un morral al hombro y cuando habla noto que no tiene dientes y que los mocos se le escurren hacia el labio superior.  “¿English?” pregunta, Andrés le contesta y de inmediato comenzamos la conversación más absurda que he sostenido en mi vida, y entre fragmentos en francés y en inglés descubro que Michel se pasa el día en el cementerio y que es una especie de guía espontáneo.  En mi habitual actitud de paranoica colombiana decido no seguir hablando con él, por una fracción de segundo me veo a mí misma acuchillada y un titular en el periódico que dice: “Mujer colombiana y su marido español mueren asesinados en el cementerio de Pere Lachaise”, pero Andrés ya ha comenzado a conversar con el personaje de los mocos colgantes y al comentarle que estamos en la búsqueda  del 27 dice:  “¡Ah, la tomb d’amour!” y se ofrece a llevarnos.  Por el camino nos va explicando que el cementerio tiene doscientos años, que Beacoup es el cantante de “Natalie” y cada tanto suelta su mejor frase de guía:  “This is before than...this is very old”  (“Esto es de antes de...esto es muy viejo.”)&lt;br /&gt;Damos tantas vueltas que comienzo a ponerme nerviosa y a pensar si el individuo que nos guía está vivo o muerto, siento la tentación de hacerle una foto para ver si luego no sale obedeciendo así a todas las leyendas urbanas que cuentan historias parecidas, pero finalmente llegamos, contemplo la tumba un rato, busco el mejor ángulo y después de tres disparos noto que el flash no reacciona. &lt;br /&gt;Nos despedimos de Michel con cinco euros de propina y salimos por una puerta que da a la Rue du Repos, llegamos a la esquina y antes de cruzarla entramos al bar A la Rennissance para tomar una cerveza, es un bar de barrio que está demasiado iluminado y decorado a los trancazos con sillitas de jardín de medio pelo, pero cosa curiosa, tiene las paredes tapizadas con fotos y murales en homenaje a Morrison.  El escenario es completamente contradictorio, sin embargo la música nos deja allí plantados, sólo suenan The Doors y poco a poco van llegando todos los adoradores de Jim que estaban haciéndose las fotos y que dejamos atrás media hora antes.  No puedo evitar hablar con el barman, un calvo que no habla inglés y que le pone a las cervezas unas rodajas de limón tan grandes  que sólo puedes pensar en que si no te va a dar gastritis por lo menos se te muere cualquier parásito que tengas ahí mismo.  Tomo mi copa de Limolax gaseoso y converso en inglés con el ayudante, el chico traduce mi pregunta y el barman orgulloso me comenta que el bar está allí desde 1887.  Me deja frita porque entre la decoración, la antigüedad y la música sólo puedo pensar que o bien el sitio ha cambiado muchas veces de dueño o los franceses son los más eclécticos del planeta.&lt;br /&gt;Terminamos la cerveza y el recorrido por el cementerio en el lugar adecuado.  Andrés y yo salimos y entonces pienso que estoy de acuerdo con él, Pere Lachaise es un excelente vecindario para vivir al final de todo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113080111432406449?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113080111432406449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113080111432406449&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113080111432406449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113080111432406449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/11/doce-cadveres.html' title='Doce Cadáveres'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-113011048379380187</id><published>2005-10-24T01:33:00.000+02:00</published><updated>2005-10-24T01:34:43.800+02:00</updated><title type='text'>Querido Philip Morris</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que dejo de fumar creo que será la última, me hago buenos propósitos y pienso en el desastre que ha ocasionado la nicotina en mi cuerpo.  Pero ésta no es una decisión que tomo al azar un día en el que amanezco iluminada, no.  Esta decisión es producto de la paranoia que me ocasiona la compulsión y he decidido hablar sobre ello porque una vez más el maldito tabaco me ha vencido después de quince días de luchar contra él.&lt;br /&gt;Todo comienza una madrugada cualquiera en la cual me despierto y pienso:  “Estoy fumando mucho, debería dejarlo”, a esa madrugada le suceden otras usualmente acompañadas por una tos de perro insoportable en las que me imagino muriendo de un infarto en plena calle y sin ningún conocido a mi alrededor que avise a mi marido que yazgo con la lengua afuera.  O lo que es peor, en otras me veo víctima de un cáncer de pulmón que me tortura lentamente, veo mis pulmones negros y las flemas negras en el interior de un pato de peltre. &lt;br /&gt;Cada mañana amanezco más asustada que la anterior y me decido a repasar otra vez el libro de Allen Carr “Es fácil dejar de fumar si sabes cómo”.  La primera vez que lei el libro dejé de fumar durante cinco meses, era feliz y predicaba la palabra cual pastor de la iglesia de los santos de los últimos días.  Y mientras predicaba hermanos, engordaba, porque el tabaco pasó a ser reemplazado por dos bolas de helado de chocolate diarias más caramelitos y chupa chups.  Además por supuesto, de cenas opíparas gracias a lo maravilloso que resultó recuperar las funciones de mis papilas gustativas.&lt;br /&gt;La preocupación por morir de un infarto a causa del tabaco entonces pasó a convertirse en preocupación por morir de un infarto a causa del sobrepeso, o de una cirrosis hepática, porque las papilas gustativas también se me ponen alerta con el maravilloso sabor del wisky, la ginebra, el vodka, la cerveza y el vino tino.&lt;br /&gt;A todas estas voy donde mi terapeuta que es un feliz ex fumador de cuarenta cigarros y dos habanos diarios que no sólo me felicita sino que me advierte.  Me mira fijamente y me dice:  “Atención, lo único que no puedes hacer es volver a meterte un cigarrillo en la boca porque los neurotransmisores se saturan de nicotina e inmediatamente es como si nunca hubieras dejado de fumar”.  Yo me quedo tranquilita porque en ningún momento he pensado en volver a hacerlo, pero entonces sucede.  Estoy en un bar con mi amiga Maya y al son de unos margaritas bastante cargados de tequila agarro un cigarro y lo enciendo, me lo fumo y mira que bien, entra como en viuda, suavecito.  Ella me mira raro pero no pregunta nada y yo sigo gorroneando su tabaco hasta que me doy cuenta de que la mirada no es porque haya vuelto a fumar sino porque me estoy fumando sus cigarros, entonces me levanto y compro un paquete.  Y hasta ahí llega la gloria de mis días de predicadora de la palabra del no fumador.&lt;br /&gt;El ciclo se cumple y llego nuevamente al punto de sentirme culpable y enferma y decido dejarlo otra vez después de ocho meses.  Esta vez más agobiada porque sé que el vicio es más fuerte que yo, y sucede lo que no me sucedió después de haberlo dejado con el libro, temblores, sudores, ansiedad, dudas, dolor de cabeza, taquicardia, insomnio, depresión y mala leche, pero sobre todo la certeza de que en algún momento me volveré a enganchar.  Compro caramelos sin azúcar, hago ejercicio, camino muchísimo, leo otro libro:  “Es fácil que las mujeres dejen de fumar” a ver si hay un poco de suerte, pero no, después de catorce días de infierno no sólo me compro un paquete de tabaco sino un pack de seis cervezas, como quien piensa después del séptimo trago mientras contempla el octavo que lo arrojará de bruces al suelo del bar:  “Ya qué, si ya nos volvimos mierda”.  Y recuerdo entonces las sabias palabras de mi médico bioenergético en mi segundo intento por desengancharme:  “Fuma sin miedo, porque el que fuma con miedo está jodido”.&lt;br /&gt;Así que a eso se reduce todo, a fumar sin miedo, pero claro, aunque uno no tenga miedo siempre tiene que contar con el miedo del de al lado que jode como por veinte cuando uno enciende su cigarrito.  Ese que te arruga la cara, hace gestos de casting de Orco y que seguramente morirá primero que tu arrollado por un camión y no por ser fumador pasivo.  Ese que te desata la culpa y te hace salir en pleno invierno a la calle a congelarte, claro, es para que te pille la pulmonía y te mueras más rápido y así liberes al mundo de un fumador de más que no hacía otra cosa que ahumarle las fiestas.  Pero ese, el más vehemente y pesado de los Orcos, ese no suele ser otra cosa que un envidioso ex fumador, porque si algo tiene dejar el tabaco es el sentimiento de envidia que se te desata cuando se ves a la gente fumando así a esa gente la estés viendo en televisión.  La envidia, sin lugar a dudas trasciende a otras esferas y de envidiar a la gente que fuma pasas a envidiar a la gente que se besa en el parque, a los que les va bien en la vida y a los que consiguen cosas que tu nunca has deseado pero en ese momento quieres para ti, cosas como un trofeo de ajedrez por ejemplo, sientes que te hacen falta, precisamente a ti que no diferencias entre un alfil y un caballo.&lt;br /&gt;Dejar de fumar entonces no es tan fácil, o bueno, si, lo puedes dejar cuando quieras y cuantas veces quieras, ¿pero cómo dejas la gula, la envidia y la ira? Estos tres pecados capitales son con los que tu cerebro te ataca y te machaca.  Y honestamente considero que la única forma de evitarlos en mi caso sería crear una máquina del tiempo que me lleve al punto en donde encendí mi primer Marlboro y pueda decirle con todo el conocimiento de lo que me ha causado justo antes de triturarlo entre mis dedos:  “Querido Philip Morris ¡que te jodan!”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-113011048379380187?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/113011048379380187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=113011048379380187&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113011048379380187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/113011048379380187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/10/querido-philip-morris.html' title='Querido Philip Morris'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-112896274914732371</id><published>2005-10-10T18:44:00.001+02:00</published><updated>2008-06-10T22:05:14.311+02:00</updated><title type='text'>Deporte ilustrado...para bailarines frustrados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mis experiencias con los deportes siempre han sido infortunadas, y no es que el hecho de ser pésima deportista me cause frustración alguna, pero me despierta cierta curiosidad el que carezca de habilidad y coordinación hasta para barrer.&lt;br /&gt;A lo largo de mi adolescencia y obligada por las circunstancias escolares pertenecí a los equipos de voleibol, baloncesto y softball  de cuyos partidos siempre salí lesionada.  Mi peregrinar por los deportes estuvo acompañado por accidentes leves pero de algún modo preocupantes.&lt;br /&gt;En mi tercer partido de voleibol  fui expelida de la cancha por un pelotazo de Silvana Puccini, capitana del equipo del colegio que me tenía manía.  Silvana hizo el saque de rigor dirigido a mi cabeza y le dio al balón con tal intensidad que al golpearme destrozó mis gafas y fui despedida más allá de la línea.  La cabeza me vibró durante tres días y el entrenador dispuso cambiarme al equipo de baloncesto en donde yo, diminuta y torpe no hacía otra cosa distinta a recibir collejas de las grandotas que aprovechaban las carreritas para darme manotazos en la cabeza y decir:  “Perdona, creí que era el balón”.  Afortunadamente el entrenador apreció mi desgracia antes de que el cerebro se me saliera por la nariz y sin preguntarme, porque ya no había más opciones, me anotó en la lista del equipo de softball en el cual estuve durante cuatro años jugando en el jardín izquierdo, donde no llegaba ni el viento y siempre con tan buena suerte para mí y tan mala para el equipo contrario, que robaba base por bola en mi turno al bate, hasta que una tarde fatídica en un partido contra el equipo de un colegio vecino, me poncharon.&lt;br /&gt;Debido al pelotazo recibido en el partido de voleibol yo jugaba sin gafas y como consecuencia no veía la bola así que jamás en partido alguno moví el bate pues cuando lo hice o bien nunca le di a la bola o el bate salió despedido de mis manos golpeando a alguien, usualmente del equipo contrario.&lt;br /&gt;Tomando en consideración mi accidentado historial, esa tarde la única instrucción que recibí por parte de la capitana fue:  “Tú quieta, si te ponchan que te ponchen quieta, no te muevas”.  Liliana temía por mis ojos porque ese día yo me había puesto las gafas ya que dado lo avanzado de la miopía si no lo hacía iba a ser imposible correr hasta la primera base.  En ese momento, de pie, con el bate en la mano y las gafas puestas vi por primera vez el diamante en todo su esplendor y la cara de tonta de la pitcher me hizo pensar:  “Yo con ésta puedo batear sin problemas”, me sentí poderosa y al ver venir la bola hacia mí moví el bate. Primer strike.  El segundo lanzamiento fue una bola y yo seguía confiada mientras Liliana histérica gritaba:  “Piensa en tu suerte, ¡quédate quieta!”, pero no, yo continuaba con la mirada fija en la pitcher y moví el bate en dos ocasiones más tentando a la moira, fui víctima de la hybris, perdí el areté y como Aquiles en Troya caí eliminada.&lt;br /&gt;El equipo perdió el partido y aunque no era culpable todas me miraron con cara de “Fue por la gorda de las gafas, siempre hace lo que le da la gana”.  Y para colmo de mis males ese año abrieron el equipo de gimnasia olímpica al que fui desterrada como castigo y estuve a punto de perder la virginidad en varias ocasiones saltando sobre el caballo e inevitablemente cayendo patiabierta en medio sin jamás poder llegar al otro lado.&lt;br /&gt;Posteriormente y ya adulta vinieron mis incursiones por los diferentes gimnasios de la ciudad en los que sin éxito alguno asistía regularmente a clases de aeróbicos que en Barranquilla debido al “efecto carnaval” son especiales porque se convierten en una suerte de comparsa en la que un día se baila cumbia, otro samba y otro salsa.  Yo por supuesto solía ubicarme en la última fila en la que no me veía el instructor y el espejo quedaba distante, pero eso no valía de nada porque hasta las de la última fila pillaban el ritmo a los cinco minutos mientras yo me tropezaba con todas y después de una semana de repartir pisotones prefería quedarme en la bicicleta para luego, más aburrida que una ostra, acabar en mi casa viendo la tele a la hora de la clase y perder el dinero o regalarle al primero que se me ocurriera, la inscripción de tres meses.&lt;br /&gt;Recuerdo haberle comentado la cuestión a mi terapeuta y él con aire académico me tranquilizó diciendo que las personas miopes desarrollan la miopía a lo largo de su infancia en grados mínimos, y mientras sucede van construyendo un mapa espacial distorsionado.  No obstante la explicación científica debo decir que conozco a muchos miopes que son excelentes deportistas y para nada torpes, por ello he decidido asumir que los del mapa espacial distorsionado somos un grupo excepcional de seres que van por el mundo dándose tres o cuatro tortazos diarios cuando tienen un buen momento.&lt;br /&gt;Dada mi escasa capacidad para coordinar, como ya lo he comentado antes, nunca pertenecí a ninguna comparsa del colegio porque era incapaz de seguirle los pasos a la pareja y sólo pude bailar decentemente en una fiesta de quince años en la que fui objeto de una mala jugada del destino.&lt;br /&gt;En los años ochenta en Barranquilla se puso de moda hacer las fiestas de quince años sólo para chicas, todas asistíamos a una elegante cena en algún club local con nuestros vestidos vaporosos y en ocasiones más elegantes que la homenajeada, pero como la Chachi García era la niña diferente de la clase, pasó por alto la moda y ofreció un baile informal en su domicilio para el cual sus padres habilitaron el jardín y el garaje, invitaron chicos y ofrecieron ron.&lt;br /&gt;Yo, que nunca en mis quince años de vida había probado el alcohol, esa noche bebí dos cócteles y sentí ganas de bailar, fui al baño y frente al espejo ensayé los pasos que me habían enseñado mis primas.  No sé cuántas veces lo hice pero debieron de ser muchas porque en una de mis incursiones la abuela de la Chachi me preguntó si tenía alguna enfermedad en los riñones.  Le dije que no pero comencé a sentir cierta paranoia y me quedé quieta en la mesa para escuchar una frase de Sari, mi mejor amiga del colegio, que me hizo revolver el estómago y casi mandarme al baño por enésima vez:&lt;br /&gt;-El de la camisa azul te va a sacar a bailar.&lt;br /&gt;-¿Por qué sabes?- pregunté con la voz quebradiza.&lt;br /&gt;-Porque hizo “tinmaríndedopingué” y te cayó a ti.&lt;br /&gt;Sari no había terminado de decir la frase cuando vi frente a mis ojos una mano enorme.&lt;br /&gt;-Yo no sé bailar pegado- dije sin mirar.&lt;br /&gt;-No importa, yo te bailo- fue la respuesta de la mano, que agarró la mía y me haló a la pista improvisada en el garaje.&lt;br /&gt;Esa noche me sentí un poco como Ginger Rogers y descubrí dos cosas.  La primera: no importa el no saber bailar cuando se tiene un buen parejo.  Y la segunda: esa cosa dura que uno siente rozar su muslo después de bailar dos canciones muy pegado, es un miembro viril erecto.&lt;br /&gt;Mi fascinación me hizo pasar por alto el incidente del miembro y bailé sin parar desde las nueve de la noche hasta las tres de la mañana con pequeñas incursiones al baño, ya no para ensayar pasos de baile sino para ponerme polvos de talco entre las piernas, pues aunque en ese momento había perdido algo de peso, tenía las piernas tan pegadas que con el sudor y el movimiento del baile las medias que llevaba se rompieron y sus diminutos hilos se incrustaron en la piel de mis muslos.  Tres veces fui al baño y  logré atenuar el ardor, ya en la cuarta no había nada que hacer porque la sangre comenzaba a asomarse y el parejo de baile se transformó en un torturador acechando a la salida; opté entonces por quedarme en el baño un rato y cuando escuché que un grupo se despedía de los anfitriones salí corriendo detrás de ellos con los zapatos en la mano y gritando desesperada: “¡Espérenme, no me dejen sola!”.  Subí como pude a la parte trasera de una camioneta Ford bastante trajinada y si bien rasgué mi vestido, la sola idea de saber que llegaría a mi casa me hizo olvidar que parecía una loca, descalza, despeinada, con el vestido roto y las piernas abiertas para que el aire de la noche secara la sangre.  Pero lo peor todavía estaba por suceder.  Al llegar caminé como un simio desde la Ford hasta la entrada ante la mirada curiosa de mis acompañantes y cuando mi madre abrió la puerta y le conté lo sucedido me hizo acostar en la cama y arrancó las medias de un jalón.  El tirón fue seguido de un grito de dolor, un chorro de sangre, otro de alcohol y la risa de mi madre cuando dijo:&lt;br /&gt;-Sarna con gusto no pica, y si pica no mortifica, además  ¿quién te quita lo bailao?&lt;br /&gt;Ambas nos fuimos a dormir pero antes mi señora madre dejó en mi mesa de noche una caja de Maizena en polvo que me acompañó durante una semana y que me apliqué cinco veces al día hasta que las heridas cicatrizaron.&lt;br /&gt;Ese fue mi primer baile y mi primer aspirante a novio, porque el bailarín se dejó ver dos días después.  Era vecino de Chachi y además pertenecía a una comparsa tradicional del carnaval de Barranquilla.  He ahí la explicación de sus habilidades dancísticas y que le tuvieran sin cuidado mis escasos conocimientos sobre el tema.  Se llamaba Ray y tenía un bigotito incipiente que lo hacía parecer un ayudante de chofer de bus intermunicipal, usaba camisas de seda que dejaban ver la humedad del sudor bajo su axila y le resultaba imposible pronunciar la X.   Palabras como éxito, en su voz de gallo sonaban étsito, cosa que pude observar cuando anunció su visita por teléfono.&lt;br /&gt;Ray llegó y yo estaba vestida con una falda espantosa, mi pinta favorita al salir del colegio, y que rescaté de la basura tantas veces como mi madre la tiró.&lt;br /&gt;Esa tarde mi madre me rogó vestir con otra ropa pero yo no vi la razón por la cual debía aparentar algo que no era, si le gustaba tenía que ser tal y como me veía.&lt;br /&gt;La visita transcurrió entre risas y cada veinte minutos un diálogo recurrente:&lt;br /&gt;-¿No quieres tener novio?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Ya llegará el momento.  Yo ahora estoy leyendo a Kant y no tengo tiempo para novios-  Al repetir esta respuesta tan absurda pienso en lo insoportable que debí resultarle a ese &lt;span style="font-style: italic;"&gt;etsitoso&lt;/span&gt; bailarín del que estoy segura no tenía la más mínima idea de quién era Kant, como yo tampoco la tenía, pero igual lo leía y me sentía intelectual e importante.&lt;br /&gt;No es que no me gustara el tipo, de hecho era divertido y me hizo reír toda la tarde, una tarde en la que yo no tuve la delicadeza de ofrecerle ni agua.&lt;br /&gt;Transcurrieron cuatro horas de visita en las que Ray tuvo clarísimo que yo no iba a ser su novia, se marchó más sudoroso de lo habitual, creo yo debido al infructuoso esfuerzo, y nunca más volví a saber de él.&lt;br /&gt;Ray salió por una puerta y mi madre y mi hermano  entraron por otra, la una a reñirme por no haberle brindado nada de beber a ese pobre muchacho y el otro a ver si yo seguía entera después de tan agotadora sesión con tintes de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tour de force&lt;/span&gt; y que bien puede equipararse, dado el fallido acto malabárico por parte del implicado, a cualquiera de mis experiencias deportivas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-112896274914732371?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/112896274914732371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=112896274914732371&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/112896274914732371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/112896274914732371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/10/deporte-ilustradopara-bailarines.html' title='Deporte ilustrado...para bailarines frustrados'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-16889126.post-112774980565600756</id><published>2005-09-26T17:49:00.000+02:00</published><updated>2005-12-15T01:38:54.896+01:00</updated><title type='text'>Shakira y las monjas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Antes de comenzar quiero aclarar varias cosas: la primera que no soy amiga personal de Shakira, la segunda que esto no es una crítica musical ni personal y la tercera que yo sólo escucho música de Bach hacia atrás y cuando el día me pilla loco Molotov, Van Morrison y Totó la momposina.&lt;br /&gt;Estudié en el colegio de “La Enseñanza” en Barranquilla y puedo decir que el día más feliz de mi vida fue aquél en el cual me entregaron el diploma de bachiller y salí a zancadas por la puerta de la capilla con una sonrisa imborrable y con la plena certeza de que nunca más regresaría. Detesté ese lugar desde siempre aunque fui una buena alumna becada a lo largo de mis estudios gracias a la muerte de mi padre y a la caridad de las monjas.&lt;br /&gt;Por allí también pasaron la escritora Marvel Luz Moreno y Shakira. Marvel se sacó el clavo de la educación religiosa con descaro y elegancia escribiendo “En diciembre llegaban las brisas”, un retrato de la alta sociedad de Barranquilla en una época ya distante pero que funciona igual ahora en una ciudad en donde no pasa el tiempo y la memoria tiene condiciones amnésicas. Pero Shakira…&lt;br /&gt;Las ganas de escribir esta suerte de artículo con pretensiones de ensayo psicológico de supermercado me vinieron ayer después de leer una noticia en “El Espacio” por la Internet, en donde la señora Graciela nosequé en su típico estilo sensacionalista anota que Shakira y sus amigos Alejandro Sanz y Paulina Rubio fueron pillados in fraganti por un papparazzi mientras fumaban un porro en la tranquilidad de un yate. La discusión parece ser que si a Alejandro y a Paulina lo del porro les resbala, a nuestra Shakira no, porque ella siempre ha cuidado de su imagen con recelo.&lt;br /&gt;A mí lo del cuidado de la imagen siempre me ha resultado más una tarea con tintes metafísicos que un conjunto de maromas hechas por un grupo de publicistas en coro corriendo como hormigas y que no dejan de recordarme el sabio dicho barranquillero que no puede evitar hacer referencia al carnaval: “No es tanto disfrazarte de marimonda sino los brincos que te toca pegar”. Y de eso se trata precisamente la fama de un artista mediático, es un disfraz de marimonda, sólo que los brincos los pegan los publicistas montando el tinglado del tal cuidado de la imagen.&lt;br /&gt;Yo a Shakira Mebarak (porque los barranquilleros llamamos a las personas por su nombre y apellido, costumbre ancestral que en ocasiones nos trae problemas cuando hablamos mal de alguien en un restaurante y los de la mesa de al lado están como dicen los españoles, “al loro”) la he visto personalmente una vez en mi vida. Yo rondaba los 16 años y ella los 10, ella estaba en sexto grado y yo en undécimo. Las de undécimo de la promoción de 1987 siempre nos caracterizamos por nuestra desintegración a la hora de organizar eventos, fiestas y sesiones solemnes. La cuestión estaba tan arraigada que ni siquiera tuvimos fiesta de grado o viaje de fin de curso porque a ninguna se le ocurrió asumir el liderazgo y en grupo no dimos para poner orden y dar a alguna la instrucción de tomar la sartén por el mango. Pues bien, una de esas ocasiones en las que se avecinaba el desastre total fue el acto del día del trabajo cuya organización correspondía a las de undécimo, y en medio de la alegría que implicaba el que 1987 era el año de nuestra liberación de la corrala donde habíamos estado prisioneras a lo largo de nuestras cortas vidas, se nos fue la olla y el acto se borró de nuestras mentes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero por cosas del destino, y lo tengo clarísimo como si hubiera ocurrido ayer, de repente Merle Remedios (bautizada Merle por Merle Oberon y Remedios por su abuela, y aquí ya los lectores tienen que tener claro que con ese nombre sólo puede ser guajira) saltó de su silla y gritó: “¡Mierda! la cagá esa de sesión solemne nos toca a nosotras hoy.” Y todas a correr porque claro, una “cagá” era lo que iba a salir de todo aquello, un acto esperpéntico organizado en diez minutos por una panda de vagas sin cinco en el bolsillo ni para comprar una tarta y ofrecerla a los trabajadores del colegio. Pero no, porque alguien desde el inframundo, Carmen Borja, que siempre estaba durmiendo, levantó su cabeza del pupitre y dijo: “En sexto hay una pelaíta chiquita que tiene culo de voz, vamos a decirle a María Ahumada (la directora del grupo) que nos la preste pa que cante y así salimos de esa vaina y quedamos bien”.&lt;br /&gt;María Ahumada nos quería muchísimo porque cuando años atrás fue nuestra directora de grupo nos comportamos como unas princesas de verdad y no se explicaba qué nos había pasado en el camino para convertirnos en princesas como las de Mónaco. Y allí nos aparecimos, Carmen, Merle y yo, con los ojos casi al borde de las lágrimas y en medio de excusas suplicamos: “Préstanos a la niñita que canta, mira que es un ratico, el acto nada más va a durar media hora”. María accedió y llamó a Mebarak que salió desde el fondo del salón cuan pulga era, con su mata de largo pelo negro peinado con un copete ochentero que la hacía parecer la mismísima prima hermana de los chicos de The Cure.&lt;br /&gt;Estábamos salvadas. Casi. Porque confiadas como éramos a ninguna se nos ocurrió preguntarle a la pulga qué iba a cantar. Llegamos al acto, la anunciamos y sale la nena y canta “Acaríciame” de María Conchita Alonso que estaba en pleno furor. A mí me encantó aquello porque la criatura medía como un metro y tenía la misma voz que tiene ahora, lo cual la hacía parecer entre posesa y prodigio, pero lo que no me gustó ni cinco fue la cara de la monja directora del colegio cuando la chiquita decía: “…que estoy al rojo vivo, tómame, que soy todo latidos, toda piel”. Y mientras a mí me iba entrando la risa nerviosa a la monja la cara se le iba poniendo de varios colores. Después de aquello no sé qué pasó entre Shakira y la monja, si hubo o no regaño, llamado al orden para que únicamente cantara canciones de los Dummies o se cortara las venas directamente, pero lo que sí recuerdo claramente es su expresión cuando vino hacia nosotras, organizadoras de último minuto, y nos regaló con un “Típico de ustedes” al cual todavía casi veinte años después estoy tratando de dar sentido.&lt;br /&gt;Llegado este punto aclaro que toda esta historia no es más que para intentar explicarme a mí misma porqué si Shakira era transgresora a los diez años y cantó una canción cuasi porno delante de las monjas, ahora le da miedo, &lt;strong&gt;de ser cierto el incidente&lt;/strong&gt;, que el mundo sepa que se estaba fumando un porro en compañía de dos amiguetes, cosa que es de lo más normal en el planeta.&lt;br /&gt;Lo cierto es que es una persona querida, con una imagen inmaculada como María Santísima y que nunca ha dado la nota en público cuya preocupación por el tema del porro puede ir más allá de la cosa publicitaria, y aquí en mi psicología de Carulla me atrevo a pensar que tiene más que ver con la educación judeo cristiana basada en la culpa recibida en el colegio, en donde no sólo se nos machacó con el discurso y la misa de los miércoles sino con el arma en la mano, el manual de valores de Santa María y cómo las compañeras de Santa María, que dicho sea de paso éramos todas porque no había opción de decir “No gracias”, estábamos obligadas a seguir el ejemplo de la Virgen en austeridad, sencillez, sinceridad, honestidad y no recuerdo cuantos valores más, porque eran tantos que si uno quería seguirlos todos mejor se iba a vivir a un convento de una vez y para siempre. Pero claro, a uno a los diez años todavía no le han terminado de comer el coco y actúa con la ingenuidad propia de la infancia que hace que la madre superiora se consuele diciendo un: “Bueno, al menos la pobre no sabe lo que quiere decir la canción”.&lt;br /&gt;Diferente es la situación a los veinte, uno cree en el furor de la adolescencia que las monjas le “valen güevo”, que Barranquilla es un pueblo chiquito donde la gente sólo vive para criticar al vecino y que la virginidad no es más que un tapón de alberca. Pruebas superadas. Entonces va y se fuma el porro y si le da la traba bacana no pasa nada, pero si le da la traba maluca se le aparece la monja caradura y se le revuelve con el lenguaraz espíritu barranquillero diciendo que fulana es una burra y una zorra porque se tiró a mengano, sutano y perencejo. Conclusión, se te espanta la bartola y en el mejor de los casos corres a ver al terapeuta y a pagarle noventa mil pesos “exorcisa demonios”, ahora bien, si tienes una corte de publicistas, abogados y asesores de imagen los mandas a pegar brincos de marimonda correteando al papparazzi de las fotos, y a la del talk show y la revista sensacionalista en Miami que conoce al dedillo la expresión “retorno de inversión” y tiene clarísimo que no hay dinero que puedas pagarle que supere las ganancias que obtendrá publicando las fotos.&lt;br /&gt;La prueba de la educación moralista, queda claro entonces, no ha sido superada y si Marvel Moreno para quitársela de encima se largó a París y no volvió al pueblo, muchos siguen en él a sabiendas de que son señalados pero conscientes de que en Barranquilla un escándalo no dura cuatro días y que si políticos corruptos y asesinos violadores de niñas andan libremente por ahí con el cinismo al aire, no hay razón por la cual un “mariguanero” confeso no pueda hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/16889126-112774980565600756?l=marjorieeljach.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/feeds/112774980565600756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=16889126&amp;postID=112774980565600756&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/112774980565600756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/16889126/posts/default/112774980565600756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://marjorieeljach.blogspot.com/2005/09/shakira-y-las-monjas_26.html' title='Shakira y las monjas'/><author><name>Marjorie Eljach</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05546743340249908414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ume5d7lTqYg/TVvDy-VEUZI/AAAAAAAAAMI/_5gziR3ENHM/s220/marj.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
